
Jóvenes reunidos en la explanada de Tor Vergata durante el Jubileo de los Jóvenes. / Crédito: Cortesía de Claudia Arrieta
Redacción ACI Prensa, 19 de agosto de 2025 / 07:00 a. m. (CNA).
Hace dos semanas, 1 millón de jóvenes regresaron a sus países tras participar en el Jubileo de los Jóvenes, una experiencia que sin duda dejó una huella profunda en sus vidas de fe. Ahora, más allá de lo vivido en Roma, tienen una misión: llevar ese mensaje y testimonio a casa.
En los días previos al esperado evento, el Papa León XIV exhorted a un grupo de jóvenes peregrinos peruanos a “guardar todo lo que vivan en estos días en su corazón, pero no para conservarlo solo para ustedes. Esto es muy importante: que lo que vivan aquí no sea solo para ustedes. Debemos aprender a compartir”.


Ser ejemplo del amor de Jesucristo
Marta Zambrano, una española de 25 años que participó como voluntaria en el jubileo, reflexionó sobre este llamado. En declaraciones a ACI Prensa, socio informativo de CNA en español, señaló que quienes “hemos tenido la suerte de vivir el jubileo tenemos una misión muy importante”.
La joven gaditana tiene clara esa misión: “Ser testigos de la fe y transmitir las enseñanzas de todo lo que hemos aprendido de los testimonios, catequesis, homilías del Santo Padre… incluso de nuestra propia experiencia o encuentro con Jesucristo”.

Para la joven española, la mejor forma de compartir todo lo vivido es “dando ejemplo con nuestra actitud y reflejando el amor que Jesucristo derramó sobre nosotros”.
En particular, destacó la necesidad de que los demás “vean en nosotros esa alegría y que sabemos que somos amados por Cristo, lo que nos hace diferentes del resto de las personas en este mundo” que intenta llevar a la gente por el camino equivocado.
Zambrano dijo que espera que, al irradiar esa luz y alegría, las personas a su alrededor puedan decir: “Yo también quiero eso en mi vida”.
Explicó que así las personas podrán “acercar el mundo al camino de la verdad y la vida, de la plenitud y la verdadera felicidad y paz del corazón, que es Jesucristo”.

Una mirada más clara y esperanzadora
Claudia Arrieta, de 29 años y natural de Madrid, afirmó que la mejor forma de dar testimonio es con el ejemplo: “cambiando nuestra forma de pensar, hablar, interactuar, trabajar y relacionarnos con los demás en nuestra vida diaria. Que los que nos rodean vean un cambio en nosotros, que se pregunten por qué tenemos esta forma de ser con los demás”.
“La mejor manera de contarle al mundo lo que vivimos en Roma este verano es que cada uno de los peregrinos que asistimos al encuentro con el Papa volvamos a nuestras vidas con una mirada más clara y esperanzadora”, añadió.

También expresó a ACI Prensa su esperanza de que las palabras que el Papa León XIV dirigió a los jóvenes invitándoles a buscar la santidad sean “un mensaje que viene directamente de Dios para la humanidad”.
“El Papa”, añadió la joven española, “es un instrumento que Dios utiliza para decirnos a todos que seamos santos en nuestras relaciones”.
Comentó que uno de los regalos que venían en el “kit” del peregrino era un rosario y que “desde que volví, veo gente con el rosario del jubileo por la calle, en un restaurante, en el supermercado, en Misa”, dijo.

Oración y discernimiento para asimilar lo vivido
María Fernanda de Luna Martínez, mexicana de 34 años, viajó a Roma con 48 jóvenes de diferentes partes de su país. Para ella, compartir lo vivido en Roma “es una responsabilidad y un deber muy grande”.

De Luna, que trabaja en el departamento de comunicación social de los Salesianos en México, cree que una experiencia así genera “muchas emociones y sentimientos que tardan en asentarse”.
Cuando los jóvenes regresan a casa, señaló, a veces “llegan muy revolucionados y con ganas de comerse el mundo”. Por ello, aconsejó “discernimiento, oración, acompañamiento y comunidad” para que no olviden pronto lo vivido y eviten desanimarse.
En este contexto, precisó que es importante hacerse tres preguntas: “¿Qué me movió durante el jubileo? ¿Qué fue lo que más me impactó? ¿Qué quiere Dios de mí con esto?”.
Las respuestas, dijo, “pueden arrojar luz sobre por dónde empezar”, y debe ser en casa, con los amigos y la comunidad. “Que nuestro compromiso sea llevar a alguien más a un próximo evento, como la Jornada Mundial de la Juventud en Seúl en 2027, para que esa persona también pueda dar testimonio de que la Iglesia está viva y que efectivamente hay jóvenes en ella, enamorados de Jesús”.
Esta historia fue publicada originalmente por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.
