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Personal militar con uniforme de gala asiste a la Misa del Jubileo de las Fuerzas Armadas en la Plaza de San Pedro el 9 de febrero de 2025. / Crédito: Daniel Ibáñez/CNA
Redacción de Roma, 9 de febrero de 2025 / 09:00 a. m. (CNA).
El Papa Francisco presidió la Misa del Jubileo para las Fuerzas Armadas, la Policía y el Personal de Seguridad este domingo, con el arzobispo Diego Ravelli leyendo su homilía preparada mientras el pontífice se recupera de una bronquitis.
Durante el fin de semana del 8 y 9 de febrero, aproximadamente 30,000 hombres y mujeres de más de 100 países participaron en diversas festividades del jubileo en Roma, incluida una peregrinación a la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro.

Durante la Misa al aire libre en la Plaza de San Pedro, el arzobispo Ravelli, leyendo la homilía preparada, del Papa, agradeció a quienes han dedicado sus vidas a una “misión noble que abarca numerosos aspectos de la vida social y política”.

“Ustedes están presentes en las penitenciarías y en la vanguardia de la lucha contra el crimen y las diversas formas de violencia que amenazan con perturbar la vida de la sociedad”, leyó Ravelli del texto del Papa.

La homilía preparada continuaba: “Pienso también en todos aquellos que participan en labores de socorro tras desastres naturales, en la salvaguarda del medio ambiente, en las operaciones de rescate en el mar, en la protección de los vulnerables y en la promoción de la paz”.

Elogiando su vigilancia en medio de “las fuerzas opuestas del mal”, la homilía señaló afirmó que el personal de seguridad que protege a los indefensos y mantiene el orden público en ciudades y vecindarios puede “enseñarnos que el bien puede prevalecer sobre todo”.

El texto papal también reconoció a los capellanes que brindan apoyo moral y espiritual al personal militar y de seguridad, describiéndolos como “la presencia de Cristo, que desea caminar a su lado, ofrecerles un oído atento y comprensivo, animarlos a ponerse en camino siempre de nuevo y apoyarlos en su servicio diario”.

La homilía concluyó con un llamado a los presentes para que tengan el valor de ser pacificadores que nunca pierdan de vista su propósito de salvar y proteger vidas, advirtiendo: “Estén atentos para no dejarse engañar por la ilusión del poder y el estruendo de las armas... Estén atentos para no ser envenenados por la propaganda que inculca el odio, divide al mundo en amigos a quienes defender y enemigos a quienes combatir”.

Hablando con su propia voz durante la oración del Ángelus que siguió a la Misa, el Papa Francisco invocó la intercesión de la Virgen María, Reina de la Paz, por aquellos que son los “servidores de la seguridad y la libertad de sus pueblos”.
“Este servicio armado debe ejercerse solo en legítima defensa, nunca para imponer la dominación sobre otras naciones, observando siempre las convenciones internacionales”, dijo el Papa, citando la referencing Gaudium et Spes.

“Hermanos y hermanas, recemos por la paz en la atormentada Ucrania, en Palestina, en Israel y en todo Oriente Medio, en Myanmar, en Kivu, en Sudán”, instó.
“¡Que las armas callen en todas partes y se escuche el grito de los pueblos, que piden paz!”

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