
Las vacaciones de verano también pueden ser muy beneficiosas espiritualmente. / Crédito: Egor Pasko de Moscú, Rusia, CC BY 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/2.0>, vía Wikimedia Commons
Equipo de ACI Prensa, 8 de julio de 2025 / 08:00 am (CNA).
Con la llegada del verano en el hemisferio norte, muchas personas se toman vacaciones, un periodo de descanso fuera de la rutina pero también una oportunidad única para reconectar con su fe.
Un obispo, una madre y un sacerdote compartieron algunos consejos basados en sus propias experiencias para “santificar las vacaciones” y evangelizar en los lugares de descanso.

1. Tómate tiempo para conectar con Dios.
En declaraciones a ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA, el obispo de Matamoros-Reynosa en México, Eugenio Lira, enfatizó que el verano es un tiempo de descanso para “recrearnos”, es decir, para “renovarnos completamente”.
El prelado aconsejó así “dedicar tiempo a la oración y la contemplación” para “conectar” con Dios y “ver mejor los grandes dones que nos da”, siendo conscientes “de que somos amados incondicional y profundamente”.
En este contexto, el obispo mexicano invitó a los fieles a valorar más y ser conscientes de que “debemos cuidar responsablemente nuestras vidas”. También aconsejó dedicar tiempo a la lectura de buenos libros, “hablar con la familia y los amigos, y hacer algo por los demás, como evangelizar, ir a un viaje misionero, visitar a los enfermos, a los presos, a una residencia de ancianos o a un asilo”.

Lira incluso animó a las personas a usar las redes sociales para “compartir un mensaje del Evangelio que transmita fe, amor y esperanza. Siempre podemos hacer algo para mejorar y ayudar a que la vida de los demás sea mejor”.

2. Fortalece los lazos familiares.
Leticia Sánchez de León vive en Roma con su esposo y sus cuatro hijos. Aunque estudió Derecho en Madrid, trabaja en comunicación estratégica desde 2016. Actualmente tiene un blog sobre comunicación y educación familiar y modera cursos de orientación familiar.
Sánchez de León compartió varios consejos para “vivir un verano cristiano, sano, alegre, generoso con los demás, donde se encuentre a Dios en los pequeños detalles y donde todos los miembros de la familia puedan recargar energías para volver a su rutina diaria en septiembre”.
Para la madre, al poner en práctica estas pequeñas cosas, “profundizaremos en lo que significa para la familia ser una iglesia doméstica en medio de la sociedad de nuestro tiempo y desde la cual el individuo puede salir a construir una humanidad más justa, más acogedora, más pacífica, más convivencial y más profundamente humana”.
En primer lugar, aconsejó fortalecer los lazos familiares y redescubrir la “armonía” entre los miembros de la familia: “Durante las vacaciones, tenemos más tiempo para relacionarnos cara a cara con nuestro cónyuge y nuestros hijos y para escuchar con más atención”, dijo.

Para ello, enfatizó Sánchez de León, puede ser muy útil “rezar por ellos antes de que comiencen las vacaciones”. También animó a los esposos a mantener una buena comunicación y mantener la armonía entre ellos, ya que “en vacaciones la gente a menudo se molesta”.
También les animó a disfrutar de planes familiares sencillos: “Esos recuerdos quedarán firmemente grabados en sus corazones, y mañana, lo que recordarán sobre lo que es ser una familia serán esos planes juntos, donde todos tenían voz, donde todos podían elegir, donde todos hacían cosas por los demás”.

3. Inculca el desapego y la generosidad.
Sánchez de León también señaló que a veces tenemos una “idea distorsionada de las vacaciones”. En consecuencia, recordó a todos que las vacaciones son un tiempo “para inculcar algunos valores que nos cuesta transmitir durante el año, debido a la falta de tiempo libre”.
En este sentido, destacó dos valores familiares: el desapego y la generosidad. Aunque durante las vacaciones “las reglas y los horarios se relajan”, aconsejó a los padres decir “no” de vez en cuando, para que sus hijos aprecien más las cosas. “Las virtudes del desapego y la austeridad no están muy de moda en estos días y, por lo tanto, llaman mucho la atención cuando se ven en otras personas”, señaló.
“En las familias”, añadió, “todos tienen que arrimar el hombro y colaborar, asignando siempre pequeñas tareas adecuadas a su edad y ayudándoles si vemos que no son capaces o necesitan un empujón: sacar la basura, descargar el lavavajillas, poner la mesa, regar las plantas, vaciar la bolsa de playa, colgar los bañadores, etc.”

4. Tómate unas vacaciones, pero con Dios.
Todas estas ideas, aclaró Sánchez de León, “realmente surgen de la intención de vivir nuestras vacaciones con un sentido cristiano de propósito”, ya que “todo está profundamente conectado con nuestra vida con Dios”.
“¿Cómo vamos a dar sentido a las vacaciones, a los planes y a los momentos de conexión si estamos distraídos del sentido último de nuestras vidas? ¿Cómo podemos llevar a Jesús a los demás durante las vacaciones si no lo tenemos dentro de nosotros y dentro de nuestro hogar de verano, entre las toallas de playa y las bolsas de patatas fritas?”, preguntó.
“Dios también quiere estar con nosotros en verano. Quiere que disfrutemos, y quiere vernos disfrutar con él. Dios quiere estar en nuestros planes familiares y en las manchas de helado en las camisetas de nuestros hijos; podemos compartir todo con él”, señaló.
Para lograrlo, aconsejó “no olvidar las pequeñas prácticas espirituales o devocionales” que se suelen practicar durante el año académico, como rezar el rosario, alguna lectura espiritual, el Ángelus al mediodía o decir la oración antes de las comidas.
“Al practicar estas cosas, elevamos nuestras almas a Dios y podemos dar gracias por lo que estamos recibiendo este verano. Las vacaciones también son una gran oportunidad para rezar con más serenidad, sumergirse en la lectura y profundizar nuestra relación con Dios”, afirmó.
Finalmente, la madre de cuatro hijos señaló que, “si mantenemos esta armonía, también seremos más capaces de mirar mejor a los demás, ayudarles, servirles, superar los roces y tener más paciencia. Poner a Dios en nuestra vida diaria nos ayudará a vivir un verano más cristiano que nos dará descanso y llenará profundamente nuestras almas. También estaremos creando recuerdos inolvidables para nosotros mismos sobre los cuales seguir construyendo en los años venideros”.

5. Predica con el ejemplo.
El padre Héctor Razo, sacerdote mexicano del Opus Dei, señaló en una conversación con ACI Prensa que la evangelización durante las vacaciones “se puede hacer a través de la propia vida y del propio ejemplo de una vida vivida unida a Jesús”.
“A veces los cristianos podemos pensar que cambiar el mundo en el que vivimos —este mundo cada vez más secularizado— es una hazaña que llevaría años, o quizás siglos, cuando en realidad no es así”, explicó.
Invitó así a los fieles a reflexionar sobre los primeros cristianos: “Lo tenían todo en contra y, sin embargo, lograron convertir a toda una sociedad de pagana a cristiana. ¿Cómo lo hicieron? Con su ejemplo, porque pertenecían a Cristo y esa persona había cambiado sus corazones”.
Al respecto, recordó a San Josemaría Escrivá, “el santo que predicaba la llamada universal a la santidad a través de la vida ordinaria”, quien lo resumió en una frase: Conocer a Jesucristo, darlo a conocer, llevarlo a todas partes. Es decir, “estar tan enamorados de Cristo que nos resulte natural hablar de él a quienes nos rodean”.
Para lograrlo, animó a los católicos a “vivir nuestra propia fe dondequiera que estemos, sin vergüenza. Si decimos la oración en casa, también deberíamos hacerlo cuando estamos de vacaciones con nuestros amigos y familiares”.
“Enseña a tus hijos que Dios merece un lugar incluso durante las vacaciones, yendo a Misa dominical y quizás un día más durante la semana. Rezando el rosario en familia un par de días a la semana, con la intención de rezar por algo especial e involucrando a todos en esa oración; es decir, haciendo que cada niño dirija un misterio”, sugirió Razo.
Esta historia fue publicada originalmente por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.
