
¿Hermanos en Cristo o un camino diferente? Una guía compasiva sobre las creencias de los adventistas del séptimo día y los testigos de Jehová
Es una escena familiar para muchos: un golpe en la puerta revela a un par de personas bien vestidas y sonrientes que sostienen literatura, o quizás usted tiene un vecino amable que siempre parece ir a la iglesia un sábado por la mañana. En estos momentos, puede surgir una suave curiosidad. ¿Quiénes son estos compañeros buscadores de Dios? A menudo, los adventistas del séptimo día y los testigos de Jehová se agrupan en la mente pública, sus identidades distintas se ven borrosas por algunas similitudes superficiales compartidas.¹ Sin embargo, bajo la superficie yacen dos caminos espirituales profundamente diferentes que surgieron del mismo suelo ferviente del avivamiento estadounidense del siglo XIX.
Como seguidores de Cristo, estamos llamados a amar a nuestro prójimo, y un amor profundo y auténtico a menudo comienza con la comprensión. Este viaje que estamos a punto de emprender no es uno de juicio o debate, sino uno de exploración compasiva. Es una guía amable hacia la historia, los corazones y las esperanzas de dos fes únicas que, a su manera, han tocado millones de vidas con un mensaje sobre Dios.³ Caminaremos a través de sus comienzos compartidos, exploraremos las grandes preguntas teológicas que los pusieron en diferentes cursos y buscaremos entender cómo viven su fe en el mundo de hoy. Al observar sus creencias tanto con gracia como con verdad, podemos construir puentes de entendimiento y reflejar mejor el amor del Salvador al que todos buscamos servir.
Para comenzar nuestro viaje, es útil tener un mapa que muestre los principales hitos de cada fe. La siguiente tabla ofrece una breve comparación de un vistazo de las creencias y prácticas más importantes que distinguen a los adventistas del séptimo día de los testigos de Jehová.
| Creencia / Práctica fundamental | Los adventistas del séptimo día | testigos de Jehová |
|---|---|---|
| naturaleza divina de Dios | Trinitarios: Un solo Dios en tres personas (Padre, Hijo, Espíritu Santo) | Unitarios: Un solo Dios, Jehová; la Trinidad no es bíblica. |
| Naturaleza de Jesús | Plenamente Dios y plenamente humano; el Hijo eterno de Dios. | La primera creación de Dios; el arcángel Miguel; no es Dios. |
| Espíritu Santo | Una persona divina, el tercer miembro de la Deidad. | La "fuerza activa" impersonal de Dios. |
| Escritura principal | La Santa Biblia (la mayoría de las traducciones estándar). | el Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. |
| Autoridad profética | Los escritos de Elena G. de White se consideran una guía inspirada. | El Cuerpo Gobernante es el único canal de Dios para la verdad. |
| Día de adoración | Sábado (el séptimo día de reposo). | No se requiere sábado semanal; las reuniones se celebran en varios días. |
| Festividades/Cumpleaños | Generalmente celebrados (Navidad, Pascua). | No se celebran; se considera que tienen orígenes paganos. |
| Transfusiones de sangre | Permitidas; una cuestión de conciencia personal. | Estrictamente prohibidas. |
| La vida después de la muerte | "Sueño del alma" (estado inconsciente) hasta la resurrección. | El alma deja de existir al morir hasta la resurrección. |
| Habitantes del cielo | Todos los creyentes salvos. | Unos literales 144,000 ("clase ungida") gobiernan desde el cielo. |
| Eternidad para otros | Los salvos viven en una Nueva Tierra. | La "gran muchedumbre" de otros creyentes vive en una Tierra paradisíaca. |

¿De dónde vienen? Comprendiendo sus historias compartidas y separadas
Para entender el corazón de cualquier fe, primero debemos recorrer los caminos de su historia. Tanto la Iglesia Adventista del Séptimo Día como los Testigos de Jehová nacieron del mismo crisol espiritual: un período en la América del siglo XIX conocido como el Segundo Gran Despertar. Fue una época de inmenso fervor religioso, donde las reuniones campestres atraían a miles y un renovado interés en las profecías de la Biblia se extendió por toda la nación.⁵
La chispa millerita y el Gran Chasco
En este entorno de expectativa espiritual, surgió un humilde agricultor y predicador bautista llamado William Miller. Después de años de intenso estudio bíblico personal, Miller se convenció de que la Segunda Venida, o "Advenimiento", de Jesucristo era inminente. Utilizando una interpretación específica de la profecía en Daniel 8:14, calculó que Jesús regresaría para limpiar la tierra en algún momento entre marzo de 1843 y marzo de 1844.⁸ Su mensaje resonó profundamente con el espíritu de la época, y decenas de miles de personas de diversas denominaciones cristianas, conocidos como "milleritas", esperaban ansiosamente el regreso del Señor.⁹
A medida que pasó el plazo inicial, se fijó una nueva fecha más específica: el 22 de octubre de 1844. La esperanza y la anticipación alcanzaron un punto álgido. Los creyentes vendieron sus propiedades, saldaron sus deudas y se reunieron en hogares y en cimas de colinas para dar la bienvenida a su Salvador. Pero el día llegó y pasó. El cielo permaneció vacío. Jesús no apareció. El peso aplastante de esta expectativa fallida se conoció como el "Gran Chasco".⁶ Para miles, la fe se hizo añicos y el movimiento se disolvió. Pero para unos pocos grupos pequeños y resilientes, esta poderosa decepción no fue un final, sino un nuevo comienzo: una bifurcación crítica en el camino que conduciría a la formación de dos fes distintas.
La forma en que estos grupos respondieron a este fracaso profético es un poderoso testimonio de la necesidad humana de significado. En lugar de aceptar que su creencia central estaba equivocada, reexaminaron el evento, concluyendo que la profecía no había fallado, sino que había sido malinterpretada. Esta reinterpretación se convirtió en la base misma de sus nuevas identidades. Creó una narrativa de conocimiento especial e "interno" que los separó de un mundo que se burlaba, fortaleciendo su determinación y cohesión grupal. Lo que parecía un fracaso para los extraños se convirtió, para ellos, en prueba de una verdad más profunda y oculta.
El camino adventista: una nueva comprensión
En la mañana del 23 de octubre de 1844, un millerita llamado Hiram Edson caminaba por un campo de maíz, orando por guía. Afirmó haber recibido una visión en la que vio no a Jesús viniendo a la tierra, sino a Jesús como Sumo Sacerdote moviéndose del Lugar Santo al Lugar Santísimo de un santuario santuario.⁸ Esta idea revolucionaria lo cambió todo. Miller había tenido razón sobre la fecha, concluyeron, pero estaba equivocado sobre el evento. El 22 de octubre de 1844, Jesús no había regresado a la tierra, sino que había comenzado una nueva fase de su ministerio en el cielo: un "juicio investigador" para examinar los registros de todos los que alguna vez habían profesado fe en Dios.⁸
Esta "Doctrina del Santuario" salvó la esperanza del advenimiento del colapso. Fue adoptada y desarrollada por un pequeño grupo de creyentes, incluido un capitán de barco retirado llamado Joseph Bates, quien introdujo la doctrina del sábado (séptimo día) como el verdadero día de adoración.⁶ Las figuras más influyentes, sin embargo, fueron James y Ellen G. White. Ellen White, una joven que comenzó a tener visiones poco después del Gran Chasco, fue vista por sus seguidores como alguien que tenía el don bíblico de profecía. Sus visiones proporcionaron una guía crucial, confirmaron puntos doctrinales y dieron al movimiento incipiente un sentido de dirección divina.⁵ El 21 de mayo de 1863, este grupo se organizó formalmente como la Iglesia Adventista del Séptimo Día en Battle Creek, Michigan.⁵ Desde sus inicios, la iglesia enfatizó una visión holística de la fe, estableciendo rápidamente editoriales, escuelas e instituciones de salud que se convertirían en sellos distintivos de su misión global.¹³
El camino de los Estudiantes de la Biblia: una restauración separada
Otro hombre profundamente influenciado por el movimiento adventista fue Charles Taze Russell. Pero en lugar de unirse a uno de los grupos que se formaron después del Gran Chasco, Russell comenzó su propia clase independiente de estudio bíblico en Pittsburgh, Pensilvania, alrededor de 1870.²⁰ Este grupo, que llegó a conocerse como los Estudiantes de la Biblia, buscó restaurar lo que creían que era el cristianismo del primer siglo, libre de las doctrinas "corruptas" como la Trinidad y el fuego del infierno que se habían desarrollado a lo largo de los siglos.²⁰
Al igual que los milleritas, Russell estaba intensamente centrado en el momento del regreso de Cristo. Pero su grupo desarrolló su propia cronología única. Llegaron a creer que la “presencia” invisible de Cristo (parousia) había comenzado en 1874 y que los “Tiempos de los Gentiles” terminarían en 1914, momento en el cual el Reino de Dios tomaría el control total de la tierra.²² Para difundir estas enseñanzas, Russell cofundó la Zion’s Watch Tower Tract Society en 1881.²²
Tras la muerte de Russell en 1916, el movimiento se enfrentó a una crisis de liderazgo. Un abogado dinámico y enérgico, Joseph F. Rutherford, tomó el control de la Watch Tower Society. Su liderazgo fue tanto transformador como controvertido. Centralizó la autoridad, introdujo cambios doctrinales importantes e instituyó nuevos métodos de predicación, como el evangelismo de puerta en puerta con fonógrafos portátiles.²⁵ Para distinguir claramente a sus seguidores de otros grupos de Estudiantes de la Biblia que se habían escindido tras la muerte de Russell, Rutherford adoptó un nuevo nombre en 1931: Testigos de Jehová.³
Las historias tempranas de estos dos grupos revelan una diferencia fundamental en su enfoque de la autoridad que continúa hasta el día de hoy. El adventismo, aunque profundamente moldeado por las visiones carismáticas de Elena G. de White, se organizó siguiendo líneas protestantes más tradicionales con una Conferencia General donde los delegados podían debatir y votar sobre asuntos de la iglesia.¹⁸ Esta estructura permitió un grado de discusión interna y evolución teológica a lo largo del tiempo. Por el contrario, los testigos de Jehová evolucionaron bajo la dirección de líderes masculinos fuertes y singulares, primero Russell y luego, de manera más autocrática, Rutherford. Este camino histórico condujo directamente a la estructura altamente centralizada y vertical de la organización actual, donde un pequeño Cuerpo Gobernante no elegido tiene autoridad absoluta sobre toda doctrina y práctica.²²

¿Quién es Dios? La gran división sobre la Trinidad
Quizás ninguna otra doctrina separa de manera tan clara y fundamental a los adventistas del séptimo día y a los testigos de Jehová como su comprensión de la naturaleza misma de Dios. Para muchos en el mundo cristiano en general, esta creencia única es la principal línea divisoria que determina si un grupo es considerado parte de la fe cristiana histórica.
La perspectiva adventista del séptimo día: un solo Dios en tres personas
Hoy en día, la Iglesia Adventista del Séptimo Día cree oficialmente en la Trinidad: la doctrina de que hay un solo Dios que existe como tres Personas coeternas y coiguales: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.²⁹ Su segunda creencia fundamental establece: “Hay un solo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, una unidad de tres Personas coeternas. Dios es inmortal, todopoderoso, omnisciente, supremo y siempre presente”.³³ Esto los alinea con la gran mayoría del cristianismo protestante, católico y ortodoxo convencional.³⁵
Pero esto no siempre fue así. El camino hacia esta creencia demuestra una capacidad de evolución teológica arraigada en su herencia protestante. Muchos de los pioneros de la iglesia, incluidos líderes destacados como James White y Joseph Bates, provenían de entornos que rechazaban la Trinidad, y inicialmente mantuvieron puntos de vista semi-arrianos, creyendo que Jesús era divino pero de alguna manera subordinado al Padre o engendrado por él en el pasado distante.⁶ Durante décadas, la iglesia luchó con este tema. Los escritos de Elena G. de White resultaron ser profundamente influyentes en este proceso. Comenzó a escribir con creciente claridad sobre la plena deidad de Cristo y la personalidad del Espíritu Santo, refiriéndose al “trío celestial” y describiendo la vida de Cristo como “original, no prestada, no derivada”.⁶ Tras décadas de estudio bíblico continuo y debate, la iglesia adoptó formalmente la visión trinitaria en el siglo XX. Este cambio teológico fue un momento crucial, ya que fue un factor clave para que la iglesia obtuviera un mayor reconocimiento como denominación protestante en lugar de ser vista como una “secta” por otros evangélicos.⁶
La perspectiva de los testigos de Jehová: un solo Dios, Jehová
En oposición directa, los testigos de Jehová rechazan firme e inequívocamente la doctrina de la Trinidad. La consideran una enseñanza no bíblica, una corrupción “pagana” que se introdujo en el cristianismo siglos después de la muerte de los apóstoles, particularmente durante el reinado del emperador romano Constantino.⁴⁰
Su creencia es estrictamente unitaria: hay un solo Dios verdadero y Todopoderoso, una sola persona, cuyo nombre personal es Jehová.⁴¹ Usar el nombre Jehová, que derivan del Tetragrámaton hebreo (YHWH), es un aspecto central y vital de su adoración, ya que creen que distingue a los verdaderos adoradores de todas las demás religiones.⁴¹ En su opinión, Jesús es el hijo de Dios, pero es un ser separado y distinto, creado por Dios. El Espíritu Santo no es una persona en absoluto, sino la “fuerza activa” impersonal de Dios.⁴⁰
Este rechazo de la Trinidad no es un punto menor de desacuerdo, sino que es fundamental para todo su sistema teológico. Proviene de su misión “restauracionista”. Creen que el cristianismo convencional cayó en una “Gran Apostasía” después del primer siglo y que su propósito es restaurar la fe “original” de Jesús y sus apóstoles, una fe que están convencidos de que no era trinitaria.²⁰ Mientras que los adventistas veían la verdad como algo que podía entenderse y aclararse progresivamente con el tiempo, los Estudiantes de la Biblia veían la verdad como algo que se había perdido y que necesitaba ser recuperado en su forma pura y original. Esta diferencia fundamental en cómo abordan la historia cristiana y el desarrollo teológico explica por qué llegaron a conclusiones completamente opuestas sobre esta doctrina tan central del cristianismo.

¿Quién es Jesús? ¿Salvador y Dios, o la primera creación de Dios?
De sus puntos de vista opuestos sobre la naturaleza de Dios se derivan sus comprensiones profundamente diferentes de la identidad y la naturaleza de Jesucristo. La teología de uno inevitablemente da forma a su cristología, y es aquí donde los caminos de las dos fes divergen más dramáticamente.
El Jesús adventista: plenamente Dios, plenamente humano
Debido a que los adventistas del séptimo día abrazan la Trinidad, afirman la plena deidad de Jesucristo. Creen que Jesús es el Hijo eterno de Dios, la segunda Persona de la Deidad, coigual y coeterno con Dios Padre.³¹ Su cuarta creencia fundamental establece que “Dios el Hijo eterno se encarnó en Jesucristo... Verdaderamente Dios para siempre, se convirtió también en verdaderamente hombre”.⁴⁸ Esto significa que creen que Jesús es tanto 100% divino como 100% humano, un misterio central de la fe cristiana.⁵⁰
Los adventistas ponen un énfasis inmenso en la vida, muerte y resurrección de Jesús. Ven Su vida sin pecado como un ejemplo perfecto para la humanidad, Su sufrimiento y muerte en la cruz como el único medio de expiación por el pecado, y Su resurrección corporal como la victoria sobre el mal y la garantía de vida eterna para todos los que creen.⁵¹ Para los adventistas, Jesús no es solo una figura central; Él es el tema de toda la Escritura y el único fundamento para la salvación.⁵⁴
El Jesús de los testigos de Jehová: el “Hijo unigénito” de Dios, el arcángel Miguel
Debido a que los testigos de Jehová rechazan la Trinidad, no pueden creer que Jesús sea Dios Todopoderoso. Su estricto monoteísmo requiere que Jesús sea un ser separado y subordinado. Enseñan que Jesús fue la primera creación de Jehová, una poderosa criatura espiritual que existió en el cielo mucho antes de venir a la tierra.⁵⁵
Identifican a este Jesús prehumano con el arcángel Miguel, el jefe de todos los ángeles.⁴¹ Interpretan el título bíblico “Hijo unigénito” en el sentido de que Jesús fue el único ser creado
directamente por Jehová; todas las demás cosas en el universo fueron creadas entonces a través de por Jesús como el “Agente Principal” de Dios.⁵⁶ Por lo tanto, aunque consideran a Jesús como un ser divino, o “un dios”, no es el Dios Todopoderoso, Jehová.⁵⁸
Esta comprensión única de Jesús está respaldada por su traducción bíblica exclusiva, la Traducción del Nuevo Mundo (TNM). En pasajes clave utilizados por otros cristianos para afirmar la deidad de Cristo, la TNM ofrece una interpretación diferente. El ejemplo más famoso es Juan 1:1. Mientras que la mayoría de las Biblias dicen “y el Verbo era Dios”, la TNM dice “y el Verbo era un dios”, lo que respalda su visión de Jesús como un ser menor, parecido a un dios.⁶² De manera similar, en Coloses 1:16, la TNM inserta la palabra “otras” cuatro veces en el texto (por ejemplo, “por medio de él todas otras las cosas fueron creadas”) para sugerir que Jesús mismo fue creado antes de que él creara todo lo demás.⁵⁶ Los críticos señalan estas y otras interpretaciones como evidencia de que la TNM es una traducción impulsada por una teología preexistente, en lugar de una que permita que la teología se derive del texto.
Los testigos de Jehová creen que Jesús murió no en una cruz, sino en un único “madero de tormento” vertical, viendo la cruz como un símbolo pagano.²² También enseñan que no resucitó en su cuerpo físico, sino como una criatura espiritual, que luego se materializó en diferentes formas físicas para aparecer ante sus discípulos.²²

¿Qué es el Espíritu Santo? ¿Una persona divina o la fuerza activa de Dios?
El tercer punto de la gran división teológica entre estas dos fes se refiere a la naturaleza del Espíritu Santo. Esta diferencia no es simplemente un punto teológico abstracto; moldea fundamentalmente la forma en que los creyentes de cada grupo experimentan su relación con Dios y entienden Su obra en sus vidas.
La perspectiva adventista: la tercera persona de la Deidad
En línea con su fe trinitaria, los adventistas del séptimo día creen que el Espíritu Santo es una Persona divina, el tercer miembro de la Deidad, coigual y coeterno con el Padre y el Hijo.⁶⁴ Su quinta creencia fundamental lo describe como alguien “tan persona como lo son el Padre y el Hijo”.³⁴ Creen que la Biblia retrata al Espíritu Santo con atributos personales: enseña, guía, convence de pecado y consuela a los creyentes.⁶⁴ Puede ser entristecido e intercede por nosotros en oración.⁶⁵
Para los adventistas, el Espíritu Santo es el representante personal de Cristo en la tierra, enviado para estar siempre con Sus hijos.⁶⁷ Esta creencia permite una espiritualidad profundamente personal y relacional. Un adventista puede hablar de tener una relación
con con el Espíritu Santo, sentir Su presencia y ser guiado por Su voz. Esto crea una experiencia espiritual centrada en la interacción con un “quién”.
La perspectiva de los testigos de Jehová: la fuerza activa impersonal de Dios
Los testigos de Jehová enseñan que el Espíritu Santo no es una persona. En cambio, es la “fuerza activa” impersonal de Jehová, el poder que Él proyecta para cumplir Su voluntad.⁴⁰ Utilizan analogías para explicar este concepto, comparando el espíritu santo con la electricidad que alimenta una máquina o con el “dedo” de Dios que lleva a cabo Su obra.⁷⁰
Argumentan que, debido a que la Biblia habla de personas que son “llenas” del espíritu santo o que lo tienen “derramado” sobre ellas, no puede ser una persona.⁷⁰ Cuando la Escritura describe al Espíritu con características personales, como hablar o enseñar, lo interpretan como una personificación: una figura retórica, muy parecida a cuando la Biblia dice “el pecado está agazapado a la puerta”.⁷⁰ Esta doctrina conduce a una experiencia espiritual muy diferente. Un testigo de Jehová no hablaría de tener una relación
con con el espíritu santo, sino de ser actuado por él. Podrían sentir la fuerza activa de Dios capacitándolos para su ministerio o guiando su comprensión de la Escritura a través de la organización. Esto crea una visión más funcional y distante de la obra del Espíritu, una experiencia de un “qué” en lugar de una relación con un “quién”.

¿Cómo se acercan a la Biblia? Textos sagrados y profetas modernos
Tanto los adventistas del séptimo día como los testigos de Jehová tienen la Biblia en la más alta estima, pero su enfoque de su interpretación y el papel de la guía moderna crean dos sistemas de autoridad muy diferentes. La diferencia crucial radica en dónde se cree que reside la autoridad final para comprender la Escritura.
Adventistas del séptimo día: la Biblia y la “luz menor”
Los adventistas del séptimo día defienden firmemente el principio protestante fundamental de sola scriptura: la Biblia y solo la Biblia es su único credo y el estándar definitivo de fe y práctica.¹⁴ Creen que las Sagradas Escrituras son la revelación suprema, autoritativa e infalible de la voluntad de Dios.¹⁶
Junto a esta creencia central, tienen en una consideración única y especial los voluminosos escritos de su cofundadora, Elena G. de White. Los adventistas creen que ella manifestó el don bíblico de profecía, y sus escritos se consideran una fuente de verdad inspirada y autoritativa.³⁴ Pero tienen mucho cuidado al definir la relación entre sus escritos y la Biblia. Ella misma describió su obra como una “luz menor” destinada a guiar a las personas hacia la “luz mayor” de la Escritura.⁷³ Sus escritos están destinados a proporcionar consuelo, guía, instrucción y corrección, pero no son una adición al canon de la Escritura. La posición oficial de la iglesia es que la Biblia es el estándar definitivo por el cual deben juzgarse todas las demás enseñanzas, incluidas las suyas.⁷²
En la práctica, esto crea un sistema dinámico de influencia. Si bien la iglesia coloca oficialmente a la Biblia, la profunda reverencia por los escritos de Elena G. de White significa que desempeñan un papel poderoso en la configuración de la teología y la vida adventista. Esto a veces ha llevado a tensiones internas, con algunos miembros que parecen poner sus escritos a la par de la Biblia, mientras que otros insisten en su papel complementario.⁷⁵ Sin embargo, el principio teórico de
sola scriptura permite un grado de investigación académica y diversidad teológica dentro de la iglesia.
Testigos de Jehová: la Traducción del Nuevo Mundo y el “esclavo fiel”
Los testigos de Jehová también creen que la Biblia es el mensaje inspirado de Dios.⁴³ Pero su enfoque de ella se filtra a través de dos lentes críticos y definitorios. Utilizan exclusivamente su propia traducción, la
Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (TNM), que, como se señaló, contiene interpretaciones que son únicas para su teología.²⁹
Y lo más importante, creen que la Biblia no puede entenderse adecuadamente solo a través del estudio individual. Enseñan que Jesús nombró a un “esclavo fiel y discreto” (de Mateo 24:45-47) para proporcionar alimento espiritual a sus seguidores en los últimos días. Identifican a este “esclavo” como el liderazgo de su organización, el Cuerpo Gobernante.²⁸ Este pequeño grupo de hombres es visto como el único canal de comunicación de Dios en la tierra hoy en día.⁴¹ Por lo tanto, la autoridad final para interpretar la Biblia no recae en el individuo, sino exclusivamente en la organización.
Esto crea un sistema de control doctrinal absoluto. Todas las enseñanzas se difunden desde el Cuerpo Gobernante a través de publicaciones como la revista La Atalaya .⁴¹ Se desaconseja enérgicamente la investigación bíblica independiente que conduzca a conclusiones diferentes de las enseñanzas oficiales, y promover tales “ideas privadas” puede llevar a ser expulsado de la comunidad y evitado por familiares y amigos.⁴¹ La organización también emite periódicamente “Nueva Luz”, que son interpretaciones actualizadas o cambiadas de la Escritura. Este mecanismo permite al liderazgo ajustar doctrinas o explicar profecías fallidas mientras mantienen su posición como la fuente exclusiva de la verdad divina.⁷⁹ Esto crea una cultura religiosa que valora la uniformidad y la obediencia a la autoridad organizacional por encima de todo lo demás.

¿En qué se diferencian sus vidas diarias y su adoración?
Los fundamentos teológicos de cada fe dan lugar a formas de vida distintas que son visibles en su adoración semanal, prácticas de salud y participación en celebraciones culturales. Estas prácticas a menudo sirven como claros marcadores de límites, separándolos tanto entre sí como del mundo en general.
El sábado y la adoración
Una característica definitoria del adventismo del séptimo día es su observancia del sábado. De acuerdo con el cuarto mandamiento, los adventistas guardan el séptimo día, desde la puesta del sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado, como un día santo de descanso y adoración.¹⁵ Para ellos, el sábado es un regalo sagrado de Dios: un período de 24 horas para cesar el trabajo secular y el comercio, y para centrarse en la comunión con Dios y su comunidad eclesiástica.⁵³ Sus servicios de adoración del sábado suelen incluir la Escuela Sabática (un tiempo para el estudio bíblico en grupos pequeños) y un servicio principal de la iglesia con un sermón, oración y canto.⁶
Los testigos de Jehová, por otro lado, no creen que los cristianos estén obligados por la Ley Mosaica a guardar un sábado semanal.²⁹ Enseñan que la ley del sábado era parte del antiguo pacto que se cumplió y terminó con la muerte de Cristo. Sus reuniones para adoración e instrucción se llevan a cabo en edificios que llaman “Salones del Reino”, y estas reuniones pueden tener lugar en varios días de la semana, generalmente incluyendo una reunión de fin de semana y una reunión entre semana.¹
Salud, dieta y estilo de vida
Los adventistas del séptimo día son bien conocidos por su fuerte énfasis en la salud. Creyendo que el cuerpo es el “templo del Espíritu Santo”, promueven un estilo de vida de bienestar.¹ Esto incluye abstenerse de alcohol, tabaco y, a menudo, bebidas con cafeína.²⁹ La iglesia también fomenta una dieta vegetariana, y muchos adventistas siguen las leyes dietéticas bíblicas que se encuentran en Levítico, evitando carnes “inmundas” como el cerdo y los mariscos.⁸⁷ Este estilo de vida centrado en la salud ha sido acreditado con la notable longevidad observada en las poblaciones adventistas de todo el mundo.
Los testigos de Jehová no tienen leyes dietéticas específicas, aparte del mandato bíblico de abstenerse de sangre.¹ Esta prohibición es su práctica relacionada con la salud más distintiva e innegociable. Basándose en su interpretación de pasajes bíblicos como Hechos 15:28-29, se niegan a aceptar transfusiones de sangre completa o de sus cuatro componentes principales (glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y plasma).⁸⁹ Esta es una convicción profundamente arraigada por la cual están dispuestos a enfrentar situaciones médicas que ponen en peligro su vida.⁹⁰ Esta práctica sirve como una señal poderosa y “costosa” de su compromiso, filtrando a los miembros menos devotos y reforzando la identidad de aquellos que permanecen. Para un testigo, rechazar una transfusión de sangre es un acto supremo de fe y obediencia a Jehová.
Festividades y celebraciones
El enfoque de ambos grupos hacia la cultura se observa claramente en sus puntos de vista sobre las festividades. La mayoría de los adventistas del séptimo día celebran las principales festividades como la Navidad y la Pascua.¹ Reconocen que el 25 de diciembre no es la fecha real del nacimiento de Jesús, pero ven la festividad como una oportunidad valiosa para centrarse en el significado espiritual de la encarnación y la resurrección.⁹¹ Esto refleja una estrategia de transformar y readaptar las prácticas culturales para un propósito cristiano.
En marcado contraste, los testigos de Jehová practican una estrategia de separación de lo que consideran un mundo corrupto. Se abstienen estrictamente de celebrar la Navidad, la Pascua, los cumpleaños y las fiestas nacionales.²² Creen que estas celebraciones tienen orígenes paganos o promueven el nacionalismo y la idolatría, los cuales son incompatibles con la adoración pura a Jehová.⁹³ La única observancia religiosa anual que conmemoran es la Conmemoración de la Muerte de Cristo, que corresponde a la Cena del Señor.⁸⁵ Esta separación deliberada crea una frontera clara y visible entre ellos y la cultura circundante.

¿Qué creen sobre el fin del mundo?
Ambas fes son fundamentalmente “adventistas”, lo que significa que su teología se basa en la creencia central en la inminente, literal y visible Segunda Venida de Jesucristo.¹ Pero los detalles de sus escenarios del fin de los tiempos, particularmente en lo que respecta a quién será salvo y cuál será su destino eterno, son muy diferentes.
Los 144,000 y la “gran muchedumbre”
El libro de Apocalipsis habla de un grupo de 144,000 que son sellados y una “gran multitud, la cual nadie podía contar”. La interpretación de estos dos grupos es un punto clave de divergencia.
- Los adventistas del séptimo día generalmente ven el número 144,000 como simbólico. Representa al remanente final y fiel del pueblo de Dios que vive victoriosamente a través de la crisis de los últimos días, guardando los mandamientos de Dios y aferrándose a la fe de Jesús.⁹⁵ La “gran multitud” a menudo se entiende como toda la hueste de los redimidos de todas las edades, un número incontable de personas salvadas por la gracia de Dios.⁹⁶ Este punto de vista plantea una esperanza unificada para todos los creyentes. testigos de Jehová interpretan el número 144,000 como Paraíso literal.⁹⁷ Esta es la “clase ungida” o “rebaño pequeño”, un número limitado de individuos fieles elegidos desde el tiempo de Cristo que serán resucitados al cielo para gobernar como reyes y sacerdotes con él.⁴³ Todos los demás testigos de Jehová fieles, que tienen una “esperanza terrenal”, conforman la “gran muchedumbre”. Ellos sobrevivirán a la batalla final del Armagedón y vivirán para siempre en un paraíso en la Tierra.⁷⁹ Esto crea un sistema de salvación distinto de dos niveles, con una clase gobernante celestial y una clase súbdita terrenal.
Los eventos finales y la eternidad
La secuencia de los eventos finales también difiere significativamente entre los dos grupos.
- El escenario del fin de los tiempos adventista: Los adventistas creen que justo antes del regreso de Cristo, el mundo entrará en un “tiempo de angustia”.¹⁰⁰ El conflicto central girará en torno a la ley de Dios, específicamente un poder global que impondrá la adoración dominical (que ellos identifican como la “marca de la bestia”) en oposición al sábado bíblico del séptimo día (que ellos ven como el “sello de Dios”).⁹⁶ La supervivencia de un individuo dependerá de su fidelidad personal a los mandamientos de Dios. Cuando Jesús regrese visiblemente en las nubes, los muertos justos resucitarán y ellos, junto con los vivos justos, serán arrebatados para encontrarse con Él en el aire y llevados al cielo por 1,000 años (el milenio).¹⁰² Durante este milenio, la Tierra estará desolada y vacía de vida humana, con Satanás atado aquí.¹⁰⁰ Después de los 1,000 años, Cristo y los santos regresarán a la Tierra. Los muertos impíos resucitarán para un juicio final y luego serán destruidos totalmente por fuego (aniquilación), dejando de existir para siempre. Dios entonces recreará una “tierra nueva”, que será el hogar eterno de los redimidos.¹⁰⁰ El escenario del fin de los tiempos de los testigos de Jehová: Los testigos de Jehová creen que hemos estado viviendo en “los últimos días” desde 1914.⁴³ El fin vendrá rápidamente, comenzando con la destrucción de “Babilonia la Grande” (que ellos identifican como el imperio mundial de la religión falsa, incluyendo a todas las demás denominaciones cristianas) por parte de las potencias políticas del mundo.¹⁰⁴ Esto será seguido por la gran batalla de
Armagedón, donde Jehová, a través de Jesús, destruirá a todos los impíos y a todos los gobiernos humanos.⁷⁹ Los únicos sobrevivientes serán los testigos de Jehová fieles, cuya supervivencia depende de su lealtad a la “organización visible de Jehová”.¹⁰⁶ Estos sobrevivientes comenzarán a transformar la Tierra en un paraíso. Durante el reinado de 1,000 años de Cristo desde el cielo, miles de millones de personas que murieron anteriormente resucitarán en la Tierra y se les dará una “segunda oportunidad” para aprender las leyes de Jehová y obedecerlas.¹⁰⁴ Al final del milenio, Satanás será liberado para una prueba final. Aquellos que permanezcan fieles recibirán vida humana perfecta y vivirán para siempre en la Tierra paradisíaca.¹⁰⁴

¿Cuál es la postura de la Iglesia Católica sobre estas fes?
Para muchos lectores cristianos, comprender cómo el cuerpo cristiano más grande del mundo, la Iglesia Católica, ve a estos grupos proporciona un contexto importante. El enfoque de la Iglesia se guía por los principios del ecumenismo establecidos durante el Concilio Vaticano II, que fomentan el diálogo y la búsqueda de la unidad entre todos los que están bautizados en Cristo.¹⁰⁷ Pero la naturaleza de este compromiso difiere significativamente entre los adventistas del séptimo día y los testigos de Jehová, principalmente debido a sus creencias fundamentales sobre Dios.
La visión católica de los adventistas del séptimo día
La Iglesia Católica ve a los adventistas del séptimo día como una denominación cristiana separada. Aunque existen grandes desacuerdos, también hay un reconocimiento de creencias cristianas fundamentales compartidas. Este terreno común hace posible un grado de diálogo respetuoso.
- Puntos de acuerdo: Católicos y adventistas comparten la creencia en la Trinidad, la plena divinidad y humanidad de Jesucristo, su nacimiento virginal, su muerte sustitutiva y su resurrección corporal.³⁶ Ambos sostienen las Sagradas Escrituras como la Palabra inspirada de Dios. Esta base trinitaria compartida coloca a los adventistas dentro de la amplia familia de fes cristianas desde una perspectiva católica. Ha habido conversaciones informales y esfuerzos de cooperación entre las dos iglesias, particularmente en áreas de preocupación social compartida como la libertad religiosa y la ayuda humanitaria.³⁶ Desacuerdos clave: Desde el punto de vista católico, los principales obstáculos teológicos incluyen:
- El Sabbat: La insistencia adventista en la adoración del sábado es contraria a la antigua tradición cristiana de observar el domingo como el Día del Señor, el día de la resurrección de Cristo.³⁶
- Autoridad de la Iglesia: Los adventistas rechazan la autoridad del Papa y la estructura jerárquica de la Iglesia Católica, la cual es central para la identidad y la enseñanza católica.³⁶
- Los sacramentos: Los adventistas no comparten la comprensión católica de los sacramentos, particularmente la creencia en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía.³⁶
- El estado de los muertos: La creencia adventista en el “sueño del alma” (un estado inconsciente después de la muerte hasta la resurrección) contradice la doctrina católica del alma inmortal y el juicio inmediato después de la muerte.³⁶
La visión católica de los testigos de Jehová
La relación entre la Iglesia Católica y los testigos de Jehová no es de diálogo ecuménico, sino de un poderoso desacuerdo doctrinal. La Iglesia no los ve como una denominación cristiana de la misma manera que a los adventistas, sino más bien como un nuevo movimiento religioso cuyas creencias fundamentales son incompatibles con el cristianismo histórico.
- Barreras doctrinales fundamentales: La barrera principal e insuperable es el rechazo de los testigos de Jehová a la Trinidad y a la divinidad de Jesucristo. La Iglesia Católica ve esto como una forma moderna de la herejía arriana, una enseñanza condenada por la Iglesia primitiva en el Concilio de Nicea en el año 325 d.C.¹¹³ Este único tema los coloca fuera de los límites de lo que la Iglesia considera la fe cristiana. Áreas de preocupación: Más allá de los temas de la Trinidad y la cristología, la Iglesia Católica expresa una grave preocupación por varias otras creencias y prácticas de los testigos de Jehová. Estas incluyen su negación de la existencia del infierno (enseñando la aniquilación en su lugar), su prohibición absoluta de transfusiones de sangre que salvan vidas, y su enseñanza de que la Iglesia Católica, junto con todas las demás religiones, es parte de “Babilonia la Grande”, un sistema demoníaco destinado a la destrucción.¹¹⁴ Naturaleza del compromiso: Debido a estas diferencias fundamentales, el diálogo ecuménico formal es esencialmente inexistente. El compromiso católico con los testigos de Jehová generalmente toma la forma de apologética: producir materiales que defiendan las enseñanzas católicas y ofrezcan respuestas a los argumentos presentados por los misioneros testigos en las puertas.¹¹⁴ El enfoque está en corregir lo que la Iglesia ve como un grave error teológico, en lugar de buscar un terreno común para la unidad.

Conclusión: Entendiendo con gracia y verdad
Nuestro viaje a través de las historias y creencias de los adventistas del séptimo día y los testigos de Jehová revela dos fes que, a pesar de un punto de partida histórico compartido, se han convertido en mundos teológicos completamente diferentes. Sus caminos divergieron en las preguntas más fundamentales que una persona de fe puede hacer: ¿Quién es Dios? ¿Quién es Jesucristo? ¿Cómo se salva uno? Las respuestas que desarrollaron han dado forma a cada aspecto de su adoración, sus comunidades y su forma de vida.
Los adventistas del séptimo día, a través de un proceso de evolución teológica, llegaron a abrazar la doctrina cristiana histórica de la Trinidad, encontrando un lugar dentro de la familia protestante más amplia. Su fe está marcada por una profunda reverencia por el sábado, un compromiso con la salud integral y una esperanza expectante del regreso de Cristo para establecer una tierra nueva para todos los redimidos.
Los testigos de Jehová, impulsados por una misión de restaurar lo que ven como el cristianismo original perdido, forjaron un camino de estricta separación. Su fe se define por una devoción inquebrantable a un solo Dios, Jehová, una visión de Jesús como la primera y mayor creación de Dios, y una lealtad a un Cuerpo Gobernante central como el único canal de verdad de Dios. Su esperanza se centra en sobrevivir al Armagedón para vivir para siempre en una tierra paradisíaca.
Detrás de estas doctrinas, hay millones de personas sinceras. Hay adventistas que encuentran una paz y un descanso poderosos en su sábado semanal y un propósito profundo en su misión global de sanación y enseñanza.²⁷ Hay testigos de Jehová que encuentran una gran alegría y un poderoso sentido de comunidad en su adoración unificada a Jehová y sus esfuerzos disciplinados por compartir su fe con el mundo.¹¹⁹ Y, debe decirse, también hay exmiembros de ambos grupos que han experimentado un dolor profundo, control y una crisis de fe que los llevó a irse.¹²⁵
Como cristianos que buscan relacionarse con nuestros vecinos, este entendimiento nos llama a una postura de gracia y verdad. Armados con un conocimiento preciso, podemos evitar la tergiversación y participar en conversaciones que sean respetuosas y honestas. Podemos apreciar la devoción y la convicción moral que podemos ver en nuestros vecinos adventistas y testigos, incluso mientras nos aferramos firmemente a las verdades fundamentales de nuestra propia fe sobre el Dios Trino y la plena divinidad de nuestro Señor y Salvador, Jesucristo. Nuestro objetivo nunca debe ser simplemente ganar una discusión, sino reflejar el amor de Aquel a quien servimos: un amor que es paciente, amable y siempre espera una comunión más profunda en la verdad que nos hace libres. Oremos por todos los que buscan sinceramente a Dios, para que Su Espíritu nos guíe a todos con gracia hacia una comprensión más plena y perfecta de Su gloriosa verdad.
