
Siguiendo el ejemplo de los mártires de la Resistencia Cristero del siglo XX, los obispos mexicanos pidieron un «examen de conciencia y un compromiso renovado»: «¿Estamos dispuestos a defender nuestra fe con el mismo radicalismo?» / Crédito: Foto cortesía de la Conferencia Episcopal Mexicana
Puebla, México, 15 de noviembre de 2025 / 09:00 am (CNA).
Como el centenario de la Ley de Calles, que precipitó la ola más sangrienta de persecución religiosa contra los católicos mexicanos, se acerca en 2026, la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) rindió homenaje a los más de 200.000 mártires de la Resistencia Cristero, recordando que dijeron «con sus vidas lo que proclamaron con sus labios: Cristo es Rey, no el estado opresivo; Cristo es el Rey, no el dictador del día que está envuelto en su orgullo».
Los obispos mexicanos expresaron este sentimiento en su mensaje titulado «Iglesia en México: Memoria y profecía — Peregrinos de esperanza hacia el centenario de nuestros mártires,», publicado el 13 de noviembre.
El mensaje es fruto de la 119.a asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Mexicana, celebrada del 10 al 14 de noviembre, que reunió a 121 obispos en Casa Lago, en el estado de México.
Los obispos recordaron que «apenas unos meses después la proclamación de la solemnidad de Cristo Rey, en julio de 1926, entró en vigor en nuestro país la denominada «Ley Calles», desatando la persecución religiosa más brutal de nuestra historia. Esta es la razón por la que, en enero de 1927, la población católica reprimida comenzó el levantamiento armado conocido como la Resistencia Cristero».
«¿Una coincidencia? No, hermanos: un acontecimiento providencial», afirmaron los obispos.
Persecución de los católicos en México
Las MCC se referían a la legislación conocida oficialmente como «Ley de Delitos y Delitos Relacionados con el Culto Religioso y la Disciplina Externa,” promulgada por el entonces presidente Plutarco Elías Calles. Esta ley, que llevó a un punto crítico las severas restricciones impuestas a la Iglesia por la Constitución de 1917, estableció un estricto control sobre los creyentes y ministros de religión bajo pena de multas y encarcelamiento.
Entre otras disposiciones, la Ley Calles, que entró en vigor el 31 de julio de 1926, disolvió las «órdenes monásticas o conventos», restringió gravemente la labor pastoral de los sacerdotes, prohibió a los sacerdotes extranjeros ministrar en el país, prohibió el culto público «fuera de los locales de la iglesia» y expropió cualquier edificio «construido o destinado a la administración, promoción o enseñanza de una religión», que debía pasar «a ser propiedad directa de la nación».
El Guerra de cristeros, como se conoció el conflicto entre los católicos y el gobierno secularista de Calles, terminó oficialmente en junio de 1929, Aunque la persecución y el asesinato de creyentes continuaron. Las relaciones entre la Iglesia y el Estado no se restablecerían hasta que 1992, cuando una enmienda a la Constitución de 1917 y la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público reconoció la existencia legal de la Iglesia Católica.
¿Estamos acostumbrados a «relegar la fe a la esfera privada»?
Los obispos mexicanos señalaron que «cuando el Estado totalitario intentó imponer su dominio absoluto sobre las conciencias, nuestros mártires entendieron con claridad cristalina la centralidad de Jesucristo: Morir gritando «¡Viva Cristo Rey!» era afirmar que ningún poder humano puede reclamar la soberanía absoluta sobre una persona y su conciencia».
«Hoy queremos honrar la memoria de los más de 200 000 mártires que dieron su vida defendiendo su fe: niños, jóvenes, ancianos; agricultores, trabajadores, profesionales; sacerdotes, religiosos y laicos; el México heroico de los cristeros que dieron su vida por una causa sagrada, por la libertad de creer y de vivir según su fe; todos ellos escribieron una página luminosa en la historia de la Iglesia universal y de nuestra patria».
Para el CEM, «el centenario de 2026 no puede ser una mera conmemoración nostálgica. Debe ser un examen de conciencia y un compromiso renovado. Nuestros mártires nos preguntan hoy: ¿Estamos dispuestos a defender nuestra fe con el mismo radicalismo? ¿Hemos perdido nuestro sentido de lo sagrado? ¿Nos hemos acomodado a una cultura que busca relegar la fe a la esfera privada?»
Llamamiento del Papa León XIV a la unidad
Los obispos mexicanos también tomaron nota del reiterado llamamiento del Papa León XIV a la unidad en la Iglesia, subrayando que sus palabras «nos desafían porque sabemos que la unidad entre nosotros no es un hecho garantizado, sino una gracia que debemos recibir y cultivar cada día con humildad y caridad fraterna».
«Y queremos que sepan, hermanos y hermanas, que esta unidad entre nosotros es servir mejor a la unidad de todo el pueblo de Dios», afirmaron.
«Vivimos en un país que anhela la paz y necesita testigos creíbles de reconciliación. Y queremos que sepan, hermanos y hermanas, que queremos dar este testimonio juntos: pastores y personas, caminando juntos en Cristo», añadieron.
500 aniversario del evento de Guadalupe
La CEM también se refirió a la próxima celebración en 2031 del 500.o aniversario de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe en México, haciendo hincapié en que «Guadalupe es un recuerdo de la reconciliación».
«En el siglo XVI, cuando dos mundos tan diferentes se encontraron en estas tierras, María apareció en Tepeyac como un puente entre culturas y razas, como una madre que acogió a todos sus hijos sin distinción. Guadalupe nos enseña que la unidad no se construye borrando las diferencias, sino reconociendo la imagen de Dios en todos los rostros», afirmó la conferencia.
«Guadalupe, en otro momento de la historia, ha inspirado el anhelo de libertad de nuestro pueblo. Hoy en día, también debe ser un signo de fortaleza liberarnos de la violencia, la pobreza y la injusticia», afirmaron.
Migración y violencia, «realidades sobre las que no podemos guardar silencio»
A continuación, los obispos aclararon que sus palabras no eran «políticas o partidistas», explicando que no podían «ser indiferentes al sufrimiento de nuestro pueblo». No podemos permanecer neutrales cuando está en juego la dignidad humana».
«Nuestra nación sigue bajo el control de los violentos», denunciaron. «Estamos viviendo tiempos difíciles; La violencia se ha convertido en algo común. Este cáncer del crimen organizado, que hemos sufrido durante años, ha extendido sus tentáculos a muchos rincones del país. Ninguno de los dirigentes que han gobernado este país ha logrado erradicar este mal».
Sin embargo, subrayaron que «no debemos tener miedo de hablar de lo que todos sabemos, pero algunos prefieren guardar silencio».
Al mismo tiempo, señalaron que «continúa la migración forzada. Miles de mexicanos se ven obligados a abandonar su patria, no solo en busca de mejores oportunidades, sino también para huir de la violencia. Y los que migran se encuentran con nuevas formas de violencia en el camino».
«Miles de nuestros hermanos y hermanas centroamericanos, y los de otros continentes, cruzan nuestro territorio, víctimas de extorsión, secuestro, trata y muerte», acusaron.
Defendiendo a la familia
Los obispos mexicanos también advirtieron que «toda esta preocupante realidad comienza en la familia: una sociedad que no protege a la familia se deja desprotegida». Los prelados lamentaron los datos «alarmantes» que muestran un escenario de «familias desintegradas, violencia doméstica y violencia en los entornos escolares, y adicciones que destruyen la vida de los jóvenes.
A continuación, los obispos criticaron las políticas públicas aplicadas «sin un diálogo genuino con los padres y otras partes interesadas en la educación», al tiempo que «se promueve una visión antropológica sutil, y a veces explícita, ajena a la dignidad integral de la persona humana».
Recordando el testimonio de los mártires, en el contexto del Año Jubilar de la Esperanza que acaba de concluir, los obispos afirmaron que «la esperanza cristiana no consiste en cerrar los ojos al mal, sino en mantenerlos abiertos, reconociendo que Cristo ha vencido al mal con el bien. Solo reconociendo nuestros errores podemos corregirlos».
Esta historia fue publicado por primera vez por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducido y adaptado por CNA.
