La Catedral de Burgos en España acoge una exposición de 44 obras de Pablo Picasso titulada “Raíces bíblicas”, que explora la esencia bíblica y los orígenes cristianos presentes en la obra del pintor español.
Entre los asistentes a la inauguración de la muestra el 2 de marzo se encontraban el cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, la reina Sofía y Bernard Ruiz-Picasso, nieto del artista y presidente de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA).
El cardenal destacó durante la inauguración que, medio siglo después de la muerte del artista, “una de las dimensiones menos examinadas de Pablo Picasso es su radical exploración de la trascendencia”, según un comunicado de la Archidiócesis de Burgos.
El cardenal también señaló que, aunque el artista declaró no tener fe, “nunca abandonó el fundamento simbólico de la tradición bíblica y cristiana”, lo que constituye “una tensión generativa a lo largo de toda su obra”.

Dijo que la Biblia fue para Picasso una “estructura profunda” de su sensibilidad, “una clave interpretativa interior forjada en la experiencia sensorial de la liturgia y la imaginería sagrada católica de su infancia”.
Destacó que en muchas de las obras de Picasso, “el cuerpo de Cristo se convierte en un arquetipo del sufrimiento humano”, particularmente visible en el cuadro “Guernica”, “donde la retórica de la iconografía sagrada emerge como un lenguaje del dolor”.
Para el cardenal, esta exposición constituye también “un acto ejemplar de diálogo cultural: la catedral y Picasso no se ven como entidades separadas, sino que se desafían e iluminan mutuamente al abordar las preguntas fundamentales sobre el sentido, el sufrimiento y la fraternidad”.
En nombre del Papa Francisco, alentó a seguir promoviendo un diálogo auténtico entre el cristianismo y la cultura contemporánea, “convencido de que la experiencia artística exige una mirada amplia capaz de reconocer la profundidad espiritual que habita incluso en quienes no se profesan creyentes”.
A la inauguración de la exposición —organizada por la Archidiócesis de Burgos, el Cabildo Metropolitano, la Fundación FABA y la Fundación Consulado del Mar de Burgos— asistieron también el vicario general de la archidiócesis, el padre Carlos Izquierdo Yusta, y el arzobispo emérito Fidel Herráez Vegas, así como otras autoridades locales.
Para el arzobispo de Burgos, Mario Iceta, la exposición “constituye un nuevo hito en el diálogo histórico de la catedral con la cultura”.
Recordó también que la Catedral de Burgos, desde la colocación de su primera piedra por el rey San Fernando (1199-1252), “ha integrado todos los estilos artísticos a lo largo de los siglos como un organismo vivo”, y que hoy busca también abrirse a la cultura contemporánea a través de la obra de Picasso, un artista “referente y de gran influencia”.
El nieto del artista destacó que la exposición tiene también un significado profundo para la familia Ruiz-Picasso, ya que “el artista visitó la iglesia ‘de incógnito’ en 1936, acompañado por su esposa y su hijo”, en la que sería su última visita a España.
Esta historia fue publicada originalmente por ACI Prensa, el servicio hermano en español de EWTN News. Ha sido traducido y adaptado por EWTN News English.
