Descifrando la Biblia: Una guía para sus figuras retóricas




  • La Biblia utiliza figuras retóricas para transmitir verdades espirituales poderosas, involucrando nuestras emociones e imaginación.
  • Reconocer el lenguaje figurado implica comprender el contexto, el género y el significado pretendido detrás de las palabras.
  • Las figuras retóricas comunes en la Biblia incluyen símiles, metáforas, personificación e hipérbole, cada una añadiendo profundidad a nuestra comprensión del mensaje de Dios.
  • Malinterpretar estas figuras puede llevar a errores doctrinales y a una visión distorsionada de Dios, por lo que el estudio cuidadoso y el debate comunitario son esenciales para una interpretación precisa.

Descubriendo la riqueza de la Palabra de Dios: Una guía sobre las figuras retóricas en la Biblia

¿Alguna vez has escuchado a alguien decir que “llueve a cántaros” o que está “todo oídos”?.¹ Nuestras conversaciones diarias están llenas de estas expresiones coloridas, o figuras retóricas. Las usamos sin pensarlo dos veces para pintar imágenes con nuestras palabras y expresar sentimientos que los hechos simples no pueden transmitir. De la misma manera, Dios, el artista maestro que tachonó el cielo con estrellas y cubrió la tierra de color, llenó Su Palabra con un lenguaje hermoso y poderoso que refleja Su corazón creativo.²

La Biblia es más que un libro de reglas o una colección de hechos históricos; es un mensaje vivo de Dios para Sus hijos. Para escuchar verdaderamente Su voz, debemos aprender a entender Su lenguaje. Este viaje al mundo de las figuras retóricas bíblicas no es una tediosa lección de gramática. En cambio, es una invitación a ver las Escrituras con ojos nuevos, a descubrir las “imágenes verbales” que Dios usa para capturar nuestra imaginación, despertar nuestras emociones y atraernos a una comprensión más profunda de Su verdad. Aprender a reconocer este lenguaje nos ayuda a interpretar la Biblia con precisión y, lo más importante, nos ayuda a conocer el corazón del Autor más íntimamente.¹

¿Qué son las figuras retóricas y por qué Dios las usó en la Biblia?

En esencia, una figura retórica es una forma de expresión donde las palabras se usan de manera no literal para crear un efecto más poderoso.⁵ Es una desviación de las reglas normales de gramática o uso de palabras para sugerir una imagen o crear una representación en la mente del lector.⁵ Piensa en la diferencia entre decir “tengo mucha hambre” y exclamar “¡me estoy muriendo de hambre!”. La segunda frase usa la exageración —una figura retórica— para pintar una imagen mucho más fuerte de tu hambre. La Biblia está llena de miles de estas expresiones, cada una cuidadosamente elegida por su Autor divino.

Dios usa este lenguaje vibrante porque la verdad espiritual está destinada a hacer más que informar nuestras mentes; está destinada a transformar nuestros corazones. El lenguaje figurado involucra nuestras emociones e imaginación, provocando pensamientos más profundos y autorreflexión de una manera que las declaraciones planas a menudo no pueden.⁸ Una imagen poderosa o una historia memorable pueden resonar en nuestras mentes y corazones mucho después de que un hecho simple sea olvidado. Esto es parte del poder vivo de las Escrituras, que se describe como “viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos” (Hebreos 4:12).

Muchas de las verdades espirituales más poderosas son conceptos abstractos: ideas como la eternidad, la soberanía de Dios o la naturaleza del perdón. Las figuras retóricas actúan como puentes, conectando estas realidades invisibles con el mundo concreto que conocemos.¹ Cuando la Biblia describe a Dios como teniendo “brazos” y “manos” (una figura llamada antropomorfismo), nos ayuda a captar Su inmenso poder y acción personal en nuestro mundo.¹ Cuando el perdón se describe como “lavar”, nos da una imagen vívida y tangible de ser limpiados de nuestro pecado.¹ Dios eligió expresar lo eterno y espiritual en términos de lo temporal y humano para que nosotros, Sus hijos finitos, pudiéramos entender mejor Su corazón infinito.¹¹

Este método de comunicación no es accidental; es una ventana a la forma misma de pensar que Dios cultivó entre Su pueblo. La mentalidad hebrea antigua, moldeada por la revelación de Dios, veía el mundo entero como una historia de lecciones divinas.¹² Un león podía representar fuerza o peligro, una paloma podía simbolizar la paz y una vid podía enseñar sobre la fecundidad. Esto no era solo “lenguaje florido”; era una forma primaria de ver y entender el carácter y la verdad de Dios revelados en el mundo que Él creó.¹¹ La presencia de este lenguaje es un testimonio de la naturaleza relacional de Dios. Él es un Dios que amorosamente se digna a comunicarse de maneras profundamente humanas, asegurando que Su mensaje pueda ser recibido no solo por nuestro intelecto, sino por todo nuestro ser.

¿Cómo podemos reconocer una figura retórica cuando leemos las Escrituras?

Acercarse al rico paisaje literario de la Biblia puede parecer desalentador, pero Dios no nos ha dejado sin señales claras. Reconocer el lenguaje figurado no es una habilidad secreta reservada para los eruditos; es un proceso de lectura cuidadosa y en oración que cualquier creyente puede aprender. Es un ejercicio de fortalecimiento de la fe que nos obliga a reducir la velocidad y comprometernos más profundamente con el texto.

La regla fundamental es comenzar siempre entendiendo la Biblia literalmente siempre que sea posible.¹ Esto no significa un “literalismo” rígido que ignora el contexto, sino buscar el significado llano y normal de las palabras tal como el autor las pretendía para su audiencia original.¹³ No debemos buscar significados ocultos y simbólicos cuando el sentido llano tiene perfecto sentido. A partir de ese punto de partida, varias pautas pueden ayudarnos a discernir cuándo el autor está pasando del lenguaje literal al figurado.

Pauta 1: ¿Tiene sentido literalmente?

Cuando una declaración, si se toma literalmente, sería absurda, contraria a un hecho conocido o una afrenta al sentido común, casi con seguridad se está utilizando una figura retórica.¹ Por ejemplo, el profeta Isaías declara que “los árboles del campo darán palmadas de aplauso” (Isaías 55:12). Sabemos que los árboles no tienen manos y no pueden aplaudir literalmente, por lo que reconocemos correctamente esto como una hermosa personificación de la alegría de la creación.⁷ De manera similar, cuando Jesús instruye a sus seguidores: “Si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo” (Mateo 5:29), no está ordenando la automutilación. Está usando una hipérbole —una exageración poderosa— para enfatizar la extrema seriedad del pecado y el compromiso radical necesario para huir de él.⁴

Pauta 2: ¿Contradice otras Escrituras?

La Palabra de Dios es unificada y no se contradice a sí misma. Por lo tanto, si una interpretación literal de un pasaje creara un conflicto claro con la enseñanza más amplia de la Biblia, es probable que sea figurada.¹³ Un ejemplo clásico es cuando Jesús dice que para ser su discípulo, uno debe “aborrecer” a su padre y a su madre (Lucas 14:26). Esto parece contradecir directamente el Quinto Mandamiento de “honrar a tu padre y a tu madre”. Esto no es una contradicción, sino una figura retórica hebrea común que expresa una fuerte preferencia. El significado no es sentir odio literal, sino que nuestro amor por Cristo debe ser tan supremo que todos los demás amores parezcan odio en comparación.¹¹

Pauta 3: Presta atención al género

El estilo literario, o género, de un libro bíblico es una pista importante. Debemos esperar encontrar un lenguaje más figurado y simbólico en los libros de poesía, como los Salmos y Proverbios, y en la profecía apocalíptica, como el Apocalipsis, que en las narrativas históricas, como Hechos o Nehemías.¹ Reconocer el género nos prepara para leer con las expectativas correctas.

Pauta 4: Deja que la Biblia defina sus propios símbolos

A menudo, la Biblia se convierte en su propio diccionario, interpretando sus figuras retóricas por nosotros, a veces en el mismo pasaje. En el libro de Apocalipsis, Juan ve una visión de siete candeleros de oro y siete estrellas. No nos dejan adivinar su significado. Un ángel lo explica claramente: “Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias, y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias” (Apocalipsis 1:20).¹⁵ Del mismo modo, cuando Jesús habla de comer Su carne y beber Su sangre en Juan 6, algunos de Sus oyentes se confunden con la imagen literal. Pero Jesús aclara más tarde la naturaleza espiritual de Sus palabras, afirmando: “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63), señalándonos hacia una participación espiritual por fe, no un acto literal.¹⁶

El acto mismo de aplicar estas pautas es una disciplina espiritual. Nos mueve de ser consumidores pasivos de palabras a participantes activos en la comprensión del mensaje de Dios. Cultiva la atención y una humilde dependencia del Espíritu Santo, transformando la lectura de la Biblia de una simple tarea en un encuentro transformador.⁹

¿Cuáles son las “imágenes verbales” más comunes en la Biblia?

A medida que viajamos a través de las Escrituras, encontramos repetidamente algunos tipos clave de figuras retóricas. Piensa en esto como un “kit de inicio” para reconocer algunas de las formas más hermosas y poderosas en que Dios comunica Su corazón a nosotros. Comprender estas formas comunes abrirá nuevas capas de significado en pasajes familiares.

Simile: Un símil es una comparación directa entre dos cosas diferentes, hecha explícita mediante el uso de las palabras “como” o “cual”.⁵ Destaca un punto específico de semejanza.

  • Example: En Isaías 53:6, el profeta dice: “Todos nosotros like sheep nos descarriamos como ovejas”. No somos ovejas, pero se nos compara con ellas de una manera específica: nuestra tendencia compartida a alejarnos de nuestro pastor.⁶
  • Example: Jesús condenó la hipocresía de los líderes religiosos, diciendo que eran “como sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia” (Mateo 23:27). La comparación contrasta poderosamente su piedad externa con su corrupción interna.⁵

Metaphor: Una metáfora es una comparación más directa y contundente donde una cosa se habla como as if it is otra cosa. Se eliminan las palabras de conexión “como” o “cual”, creando una identificación más fuerte.⁵

  • Example: En el Salmo 23:1, David declara: “Jehová es es mi pastor”. David no está diciendo que Dios es literalmente un hombre que cuida rebaños. Está usando una metáfora para representar todo el cuidado amoroso, la guía y la protección que un buen pastor proporciona a sus ovejas.¹⁰
  • Example: Jesús dijo a Sus discípulos: “Vosotros son sois la sal de la tierra” (Mateo 5:13). Les estaba enseñando que su papel en el mundo es ser una influencia preservadora y saborizante, trayendo la bondad y la verdad de Dios a un mundo en decadencia.⁶

Personificación: Esta figura retórica da vida al lenguaje de la Biblia al otorgar cualidades, acciones o emociones humanas a objetos inanimados o ideas abstractas.⁵

  • Example: Isaías 55:12 pinta una imagen gloriosa de la creación redimida: “los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso”. Esto no es literal, pero transmite poderosamente una sensación de alegría universal y explosiva.⁷
  • Example: El libro de Proverbios a menudo habla de la sabiduría como una persona: “La sabiduría edificó su casa, labró sus siete columnas” (Proverbios 9:1). Al personificar la sabiduría como una mujer, el autor muestra que no es una idea pasiva, sino una fuerza activa, creativa y vivificante que debemos buscar.⁵

Hyperbole: Una hipérbole es una exageración deliberada y obvia utilizada para dar énfasis. No pretende engañar al lector, sino enfatizar un punto de una manera memorable y dramática.⁶

  • Example: En el Sermón del Monte, Jesús dice que si tu ojo derecho te es ocasión de caer, “sácatelo y échalo de ti” (Mateo 5:29). Está usando una hipérbole impactante para comunicar la extrema seriedad del pecado y las medidas radicales que debemos estar dispuestos a tomar para lidiar con él.⁴
  • Example: Después de su encuentro con Jesús en el pozo, la mujer samaritana corrió de regreso a su pueblo y exclamó: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho” (Juan 4:39). Jesús no había relatado literalmente toda la historia de su vida, pero ella usó esta exageración para expresar su poderoso asombro ante Su conocimiento sobrenatural.⁶
Figura retórica Qué es Un ejemplo bíblico El corazón del mensaje
Simile Una comparación directa usando “como” o “cual”. “He is like a tree plantado junto a corrientes de aguas.” (Salmo 1:3) Para mostrar que una persona que se deleita en la Palabra de Dios es estable, nutrida y fructífera.
Metaphor Una comparación indirecta que afirma que una cosa es es another. “Jehová es mi roca is my rock y mi castillo.” (Salmo 18:2) Para expresar que Dios es una fuente de seguridad absoluta, fuerza y protección inquebrantable.
Personificación Dar cualidades humanas a cosas no humanas. “Los cielos declare la gloria de Dios”. (Salmo 19:1) Para transmitir que toda la creación es un testimonio poderoso y constante de su glorioso Creador.
Hyperbole Una exageración deliberada para dar énfasis. “Si tu mano te es ocasión de caer, cut it off”. (Marcos 9:43) Para enseñar la importancia extrema de tratar radicalmente con el pecado en nuestras vidas.

¿Existen figuras retóricas más profundas y sutiles que podría estar pasando por alto?

Más allá de las figuras retóricas comunes que son relativamente fáciles de detectar, el lenguaje de la Biblia está entretejido con recursos literarios más sutiles. Reconocerlos puede sentirse como descubrir gemas ocultas, revelando la increíble precisión y profundidad de la Palabra de Dios. Aprender a verlos descubre capas de significado que de otro modo podrían pasarse por alto, profundizando nuestra apreciación por la sabiduría divina incrustada en la estructura misma de las oraciones.

Metonymy: Esta figura retórica implica sustituir el nombre de una cosa por otra con la que está estrechamente relacionada o asociada.⁶ La relación podría ser causa por efecto, el continente por el contenido, o el autor por sus obras.

  • Example: En la parábola del rico y Lázaro, Abraham dice: “Tienen a Moisés y a los profetas; ¡óiganlos!” (Lucas 16:29). No quiere decir que los hombres Moisés y los profetas estén físicamente presentes. Está usando sus nombres para representar sus escritos: las Escrituras del Antiguo Testamento.¹²
  • Example: En la Última Cena, Jesús levanta la copa y dice: “Esta cup es el nuevo pacto en mi sangre” (Lucas 22:20). Está usando la palabra “copa” (el continente) para referirse al vino que contiene (el contenido), que a su vez representa la poderosa realidad del Nuevo Pacto que Él estaba instituyendo.¹²

Synecdoche: Similar a la metonimia, la sinécdoque es una figura donde una parte de algo se usa para representar el todo, o a veces el todo se usa para representar una parte.⁷

  • Example: Cuando le pedimos a Dios que “nos dé hoy nuestro daily bread”, estamos usando la parte (“pan”) para representar el conjunto de nuestras necesidades para ese día: alimento, refugio y todas las provisiones necesarias.
  • Example: Cuando Jesús le dijo a Pedro: “Carne y sangre no te lo ha revelado, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:17), usó las partes “carne y sangre” para representar a un ser humano completo o a la humanidad en general.¹²

Ironía y sarcasmo: La ironía es un recurso poderoso donde el hablante dice lo opuesto a lo que realmente quiere decir para señalar algo agudamente o expresar una emoción fuerte. El sarcasmo es una forma de ironía particularmente mordaz o burlona.⁴

  • Example: El profeta Elías, burlándose de los profetas de Baal en el monte Carmelo, dice: “Gritad en alta voz, ¡porque es un dios! Quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle” (1 Reyes 18:27). Las palabras de Elías destilan sarcasmo para exponer la impotencia de su dios falso.
  • Example: El apóstol Pablo escribe a los espiritualmente arrogantes corintios: “¡Ya estáis saciados! ¡Ya estáis ricos! ¡Sin nosotros reináis!” (1 Corintios 4:8). Su elogio irónico es en realidad una aguda reprensión a su orgullo y autosuficiencia.⁵

Euphemism: Es la sustitución de una expresión suave, indirecta o amable por una que podría considerarse dura, directa u ofensiva.¹ A menudo se usa al hablar de la muerte u otros temas delicados.

  • Example: La Biblia usa frecuentemente el verbo “conocer” como un eufemismo para la intimidad sexual, como en: “Conoció Adán a knew Eva su mujer, y ella concibió” (Génesis 4:1).¹
  • Example: Cuando Jesús supo de la muerte de su amigo, primero les dijo a Sus discípulos: “Nuestro amigo Lázaro fallen asleep” (Juan 11:11). Usó este suave eufemismo para la muerte no solo para suavizar la noticia, sino también para insinuar la naturaleza temporal de la condición de Lázaro antes de que Él lo resucitara de entre los muertos.²

Ellipsis: Es la omisión intencional de una palabra o frase que está implícita en el contexto. Esta técnica literaria obliga al lector a hacer una pausa y completar mentalmente la pieza faltante, lo que añade énfasis a la declaración.⁶

  • Example: Cuando Jesús describió a Juan el Bautista, dijo: “Porque vino Juan, que ni comía ni bebía” (Mateo 11:18). Por supuesto, Juan tenía que comer y beber para sobrevivir. El contexto implica las palabras faltantes, algo como: “ni comía rich foods nor drinking vino con ustedes en sus fiestas”.⁷ La elipsis resalta el marcado contraste entre el estilo de vida ascético de Juan y las acusaciones lanzadas contra Jesús.

¿Por qué Jesús enseñaba tan a menudo mediante parábolas y metáforas?

Cualquiera que lea los Evangelios notará rápidamente que uno de los métodos de enseñanza favoritos de Jesús era la parábola. Contaba historias sobre agricultores, pescadores, pastores, reyes y siervos: imágenes extraídas del suelo de la vida cotidiana que conectaban profundamente con sus oyentes.⁸ Pero estas eran más que simples historias encantadoras; eran poderosas herramientas espirituales con un doble propósito que Jesús mismo explicó.

Para aquellos con corazones abiertos y oídos para oír, las parábolas eran un medio poderoso de Apocalipsis. Toman una realidad terrenal familiar, como una mujer buscando una moneda perdida, y la usan para iluminar una poderosa verdad celestial: el gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente.⁸ Las parábolas invitan a la curiosidad. Llaman al buscador sincero a acercarse y preguntar: “¿Qué significa esto? ¿Cómo es realmente el reino de Dios?”. Están diseñadas para llevar al corazón humilde de lo conocido a lo desconocido, de lo físico a lo espiritual.

Al mismo tiempo, para aquellos con corazones endurecidos, las parábolas servían al propósito de concealment. Jesús explicó esto directamente a Sus discípulos: “A vosotros os es dado saber los misterios del reino de los cielos; mas a ellos no les es dado... Por eso les hablo por parábolas: porque viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden” (Mateo 13:11, 13).⁸ Para aquellos que eran voluntariamente resistentes a Jesús y a Su mensaje, las parábolas actuaban como un velo. La verdad se les presentaba en una historia, pero debido a que sus corazones no estaban bien, no podían —o no querían— captar su significado espiritual.

Esta doble función es un acto de sabiduría y misericordia divina. Protege los santos misterios del reino de ser pisoteados o descartados casualmente por aquellos que son meramente curiosos u hostiles.⁸ Coloca la responsabilidad directamente sobre el oyente. La condición del corazón de una persona determina si una parábola se convierte en una ventana a la verdad gloriosa o en una puerta cerrada. Esto demuestra que recibir la verdad espiritual requiere más que solo capacidad intelectual; exige disposición moral y espiritual. La parábola misma actúa como una especie de filtro espiritual, separando a los oyentes según su postura ante Dios.

Finalmente, el método de Jesús era una invitación a wrestle con la verdad. A diferencia de un mandato directo que puede ser aceptado o rechazado en el acto, una historia permanece en la mente. Nos invita a reflexionar sobre su significado y encontrar nuestro lugar dentro de ella. ¿Soy la buena tierra o el terreno pedregoso? ¿Soy el siervo misericordioso o el que no perdona? Este enfoque indirecto puede eludir nuestros mecanismos de defensa naturales, permitiendo que las semillas de la verdad de Dios echen raíces en nuestros corazones y conduzcan a una convicción y un cambio genuinos y duraderos.⁸ El reino de Dios no se impone a nadie; se ofrece como una invitación. Las parábolas son la forma hermosa y misteriosa que a menudo toma esa invitación, requiriendo una respuesta de fe y un corazón buscador para ser completamente desenvuelta.

¿Cómo moldean las metáforas nuestra comprensión de la Iglesia?

Las figuras retóricas no son meros elementos decorativos en la Biblia; son fundamentales para nuestra comprensión de las doctrinas cristianas centrales. No hay mejor ejemplo de esto que la forma en que el Nuevo Testamento utiliza una rica colección de metáforas para describir a la Iglesia. Ninguna definición única podría capturar la realidad completa y gloriosa de lo que es la Iglesia, por lo que Dios nos da un portafolio de “imágenes verbales”, cada una iluminando una faceta diferente de nuestra identidad en Cristo. Una comprensión saludable de la Iglesia requiere mantener unidas estas diferentes imágenes.

La Iglesia como rebaño: Esta es una de las metáforas más antiguas y tiernas para el pueblo de Dios. Enfatiza inmediatamente nuestra completa dependencia de Jesús, el “Buen Pastor”, para todo.¹⁹ Un rebaño de ovejas necesita a su pastor para ser guiado a pastos seguros, para la provisión de alimento y agua, y para la protección contra los depredadores. De la misma manera, confiamos en Cristo para que nos guíe, nos alimente espiritualmente y nos proteja del daño. Él es quien conoce a Sus ovejas por su nombre e incluso da Su vida por ellas (Juan 10:11-15). Esta imagen debería evocar en nosotros un profundo sentido de seguridad, pertenencia y confianza en el cuidado amoroso de nuestro Pastor.

La Iglesia como novia: Esta poderosa e íntima metáfora destaca la relación de amor de pacto entre Cristo y Su pueblo.¹⁹ El apóstol Pablo escribe que Cristo es el Esposo que “amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). Su objetivo es santificarla, haciéndola santa y radiante, para que un día pueda presentársela a sí mismo en esplendor, sin mancha ni arruga. Esta imagen habla de una intimidad poderosa, devoción exclusiva y un futuro compartido. Debería despertar en nuestros corazones un deseo apasionado de pureza, santidad y un amor profundo y receptivo por Aquel que nos ha elegido como Suyos.

La Iglesia como cuerpo: Utilizada frecuentemente por Pablo, esta metáfora ilustra bellamente tanto nuestra poderosa unidad como nuestra diversidad dada por Dios.¹⁹ Cristo es la Cabeza del Cuerpo, dirigiéndolo y nutriéndolo, y todos los creyentes son miembros individuales (1 Corintios 12:12-27). Así como un cuerpo humano tiene muchas partes diferentes —ojos, manos, pies— cada una con una función única y vital, también lo tiene la Iglesia. Esta imagen es una poderosa reprensión al orgullo y la división. Ningún miembro puede decirle a otro: “No te necesito”. Estamos interconectados e interdependientes, llamados a servir y cuidar unos de otros en amor.

La Iglesia como casa o templo de Dios: Esta metáfora revela a la Iglesia como el lugar de morada de la presencia especial de Dios en el mundo.¹⁹ En el Antiguo Testamento, la presencia de Dios estaba localizada en un tabernáculo físico y más tarde en el templo. Pero en el Nuevo Pacto, la comunidad de creyentes misma se ha convertido en el templo de Dios. Pedro nos dice que somos “como piedras vivas... edificados como casa espiritual” (1 Pedro 2:5). Dios mismo habita entre Su pueblo por Su Espíritu. Esta verdad debería llenarnos de un sentido de asombro, reverencia y santidad cada vez que nos reunimos como el pueblo de Dios.

¿Cuáles son los peligros de malinterpretar el lenguaje figurado?

Cómo leemos e interpretamos las Escrituras no es solo un ejercicio académico; tiene consecuencias poderosas y duraderas para nuestra fe, nuestras vidas y la salud de la Iglesia. Aunque el lenguaje figurado de la Biblia es una fuente de gran belleza y profundidad, malinterpretarlo puede llevar a problemas graves.²⁰

El peligro más fundamental es el camino hacia el error doctrinal. Muchas interpretaciones erróneas graves en la historia de la iglesia han surgido de dos errores básicos: llamar figurativo a algo que Dios pretendía que fuera literal, o, más comúnmente, llamar literal a algo que Dios pretendía que fuera figurativo.¹ La Biblia misma advierte que las personas ignorantes e inestables pueden “torcer” las Escrituras, retorciéndolas para su propia destrucción (2 Pedro 3:16).²⁰

Un ejemplo histórico aleccionador es el intenso y a menudo amargo debate sobre las palabras de Jesús en la Última Cena: “Esto es mi cuerpo” (Mateo 26:26). Durante siglos, diferentes puntos de vista sobre si esta declaración era una metáfora, una metonimia o si debía entenderse de una manera físicamente literal llevaron a profundas divisiones, conflictos e incluso persecución entre los cristianos.² Esto demuestra cómo la interpretación de una sola frase, cuando se separa de su contexto figurado, puede alterar el curso de la historia y fracturar la unidad de la Iglesia.

Una buena comprensión del lenguaje figurado es una defensa vital contra el false teaching. Aquellos que buscan engañar a las personas a menudo lo hacen sacando versículos de su contexto bíblico y retorciendo su significado.³ Una táctica común es construir una doctrina extraña sobre un pasaje figurado que nunca tuvo la intención de ser un plano teológico. Ser capaz de reconocer una metáfora o una hipérbole por lo que es puede protegernos de ser “llevados por doquiera de todo viento de doctrina” (Efesios 4:14).

A nivel personal, la mala interpretación puede llevar a una profunda confusión y una visión distorsionada del carácter de Dios. Por ejemplo, la maravillosa promesa de Filipenses 4:13, “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”, a menudo se saca de su contexto. Pablo escribía sobre su capacidad para estar contento en todas las circunstancias, ya sea en la pobreza o en la abundancia. Cuando este versículo se malinterpreta como una promesa de que Dios nos concederá el éxito en cualquier empresa mundana que elijamos, puede conducir a una teología de “nómbralo y reclámalo” que Dios nunca tuvo la intención de establecer, preparando a los creyentes sinceros para la desilusión y una crisis de fe cuando sus expectativas no se cumplen.²⁰ Ser un fiel administrador de la Palabra de Dios, lo que incluye manejar sus formas literarias con cuidado, es por lo tanto un acto crítico de adoración y discipulado.

¿Qué pasos prácticos puedo seguir para interpretar fielmente el lenguaje figurado de la Biblia?

Tener el deseo de entender correctamente la Palabra de Dios es el primer paso. La buena noticia es que la interpretación fiel no es un proceso misterioso. Es un viaje que combina la dependencia en la oración, la observación cuidadosa y la sabiduría de la comunidad. Aquí hay un conjunto de herramientas simple y memorable para ayudar a cualquiera a acercarse al lenguaje figurado de la Biblia con confianza y claridad.

Paso 1: Ore por guía: Antes de abrir su Biblia, haga una pausa y ore. El Espíritu Santo es el Autor divino de las Escrituras, y Él es también nuestro Maestro supremo. Pídale que abra sus ojos, que ilumine su mente y que lo guíe a toda la verdad (Juan 16:13).¹³

Paso 2: Considere el contexto (¡El contexto es el rey!): Este es el principio más importante de la interpretación bíblica. Un versículo puede significar lo que usted quiera que signifique si lo arranca de su entorno. Lea siempre los versículos anteriores y posteriores al pasaje que está estudiando. Intente comprender el entorno histórico y cultural. Haga preguntas básicas: ¿Quién escribió este libro? ¿A quién le escribían? ¿Cuál fue el propósito del autor al escribir?.¹⁶

Paso 3: Deje que la Escritura interprete la Escritura: La Biblia es su propio mejor comentario. Debido a que es la Palabra unificada de Dios, no se contradice a sí misma. Si encuentra un pasaje difícil o poco claro, busque otros pasajes más claros en la Biblia que hablen sobre el mismo tema. Estos textos más claros a menudo arrojarán luz sobre el más oscuro. Nunca construya una doctrina importante sobre un solo versículo aislado.¹⁴

Paso 4: Identifique la imagen y el referente: Cuando crea que ha detectado una figura retórica, haga dos preguntas simples. ¿Cuál es la “imagen” o “cuadro verbal” que se está utilizando (por ejemplo, un cordero, una roca, una puerta)? ¿Cuál es la persona, objeto o idea real —el “referente”— al que apunta la imagen (por ejemplo, Jesús, Dios, la salvación)?.¹³

Paso 5: Encuentre el punto de comparación: Una figura retórica no es una invitación a dejar volar su imaginación. Los símiles y las metáforas suelen tener uno o dos puntos principales de comparación. Es importante no llevar la analogía demasiado lejos. Cuando Jesús les dice a Sus discípulos que sean “astutos como serpientes” (Mateo 10:16), Él está destacando la única cualidad positiva de la astucia y el discernimiento. No les está diciendo que adopten todas las demás características de una serpiente.⁴

Paso 6: Consulte con la comunidad: Usted no está solo en este viaje. Dios nos ha colocado en la familia de la Iglesia para el estímulo y el aprendizaje mutuo. Discuta los pasajes difíciles con su pastor, un grupo de estudio bíblico o creyentes maduros y de confianza. Utilice recursos buenos y fiables como Biblias de estudio y comentarios para aprender cómo los cristianos fieles a lo largo de la historia han entendido el texto.²³ Esta práctica nos protege de interpretaciones puramente privadas o novedosas que pueden llevarnos por mal camino.²⁴

Estos pasos proporcionan un enfoque equilibrado que honra la verdad objetiva del texto bíblico, la obra iluminadora del Espíritu Santo y la sabiduría colectiva de la comunidad cristiana. Juntos, forman un taburete robusto de tres patas para una interpretación estable y fiel.

¿Cuál es la visión de la Iglesia Católica sobre la interpretación de los sentidos de la Biblia?

La Iglesia Católica tiene una rica y antigua tradición de interpretación bíblica que ofrece una forma estructurada de apreciar las múltiples capas de significado en las Escrituras.²⁵ Este enfoque, arraigado en las enseñanzas de los primeros Padres de la Iglesia, distingue entre dos sentidos primarios de la Escritura, que luego se subdividen aún más.

La base de este enfoque es la distinción entre el Literal Sense y el Sentido espiritual.

  • el Literal Sense es el significado transmitido por las palabras de la Escritura misma y descubierto a través de un estudio cuidadoso (exégesis). Es lo que el autor humano, bajo inspiración divina, pretendía comunicar.²⁶ El Catecismo de la Iglesia Católica afirma que “Todos los demás sentidos de la Sagrada Escritura se basan en el literal”.²⁵ Este es el punto de partida necesario y el ancla para cualquier interpretación más profunda.
  • el Sentido espiritual se refiere al significado más profundo que Dios, el autor principal de la Escritura, colocó dentro del texto. Gracias a la unidad del plan de salvación de Dios, las personas, los eventos y las realidades descritas en la Biblia también pueden servir como signos que apuntan a otras verdades más profundas.²⁶

Este sentido espiritual se subdivide tradicionalmente en tres categorías distintas:

  1. El sentido alegórico: Este sentido nos ayuda a comprender los eventos en la Escritura al reconocer su significado en relación con Cristo. Conecta el Antiguo Testamento con el Nuevo al mostrar cómo las personas, los lugares y los eventos prefiguran, o sirven como un “tipo” de, Jesús y los misterios de la fe. Un ejemplo clásico es el cruce del Mar Rojo, que se ve como un signo o tipo de la victoria de Cristo sobre el pecado y una prefiguración del Bautismo cristiano.²⁵
  2. El sentido moral: Este sentido nos enseña cómo vivir justamente y actuar correctamente. Los eventos registrados en la Escritura no son solo relatos históricos; están escritos “para nuestra instrucción” (1 Corintios 10:11). Proporcionan una brújula moral y ética para nuestras propias vidas, mostrándonos ejemplos a imitar y advertencias a tener en cuenta.²⁵
  3. El sentido anagógico: Este sentido (de la palabra griega para “conducir”) ve las realidades y eventos de la Escritura en términos de su significado eterno. Nos apunta hacia nuestro destino final en el cielo. Por ejemplo, la Iglesia en la tierra es vista como un signo de la Jerusalén celestial, nuestra verdadera y definitiva patria.²⁵

Un principio clave en la interpretación católica es que la Escritura siempre debe ser leída y entendida dentro de “la Tradición viva de toda la Iglesia”. Si bien se fomenta el estudio personal y la oración, la autoridad final para la interpretación recae en el Magisterio (la autoridad docente de la Iglesia), al que se le confía la comisión divina de guardar e interpretar la Palabra de Dios.²⁵ Esto se ve como una salvaguarda contra interpretaciones puramente privadas que podrían contradecir la fe cristiana histórica.²⁴

Los cuatro sentidos de la Escritura (una perspectiva católica)
Sense
Paraíso literal
sentido alegórico
morales
sentido anagógico


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