El Papa León XIV advierte contra la espiral destructiva de las armas autónomas y la escalada





El Papa León XIV habla con pacientes y cuidadores en el Hospital De La Croix en Jal el Dib, Líbano, el 2 de diciembre de 2025. / Crédito: Vatican Media

Ciudad del Vaticano, 18 de diciembre de 2025 / 18:28 pm (CNA).

El Papa León XIV advirtió contra la espiral destructiva alimentada por la carrera armamentista y el desarrollo de armas autónomas, y pidió una paz “desarmada y desarmante” —una que brota de la resurrección de Cristo— como la única respuesta a los desafíos del mundo.

“La paz de Jesús resucitado es desarmada, porque la suya fue una lucha desarmada en medio de circunstancias históricas, políticas y sociales concretas”, escribió el pontífice en his message para la 59ª Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero de 2026. Su texto fue publicado el 18 de diciembre por la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

El documento de cuatro páginas se titula “La paz sea con todos vosotros: Hacia una paz desarmada y desarmante”, una expresión que hace eco directamente de las primeras palabras pronunciadas por León XIV tras su elección como sucesor de Pedro el 8 de mayo, cuando apareció en el balcón del Palacio Apostólico para saludar a los fieles por primera vez.

En el texto, el Papa lamentó que, ante los desafíos globales, la respuesta predominante sea una “enorme inversión económica en rearme”. A este respecto, señaló que en 2024, el gasto militar mundial aumentó un 9.4% en comparación con el año anterior, confirmando “la tendencia de los últimos 10 años”. Según los datos citados, el gasto total alcanzó los $2.718 billones, equivalentes al 2.5% del producto interior bruto mundial.

Más allá de las estadísticas, el Papa advirtió sobre las consecuencias culturales y educativas de esta lógica. Criticó el hecho de que las escuelas y universidades no estén preservando adecuadamente “una cultura de la memoria” que recuerde a los “millones de víctimas” de las guerras y lamentó que, en cambio, se promuevan programas educativos basados en la “percepción de amenazas”, promoviendo “solo una noción armada de defensa y seguridad”.

El Santo Padre también enfatizó cómo los avances tecnológicos y la incorporación de la inteligencia artificial en el ámbito militar han “empeorado la tragedia” de los conflictos armados. Por ello, advirtió sobre el riesgo de una creciente tendencia a “eludir la responsabilidad” por parte de los líderes políticos y militares, de modo que “las decisiones sobre la vida y la muerte se ‘delegan’ cada vez más a las máquinas”. 

En su opinión, esto es una “traición destructiva sin precedentes” a los “principios legales y filosóficos del humanismo” sobre los cuales se basa y salvaguarda cualquier civilización.

El pontífice no rehuyó denunciar “las enormes concentraciones de intereses económicos y financieros privados” que están impulsando a los estados en esta dirección, pero enfatizó que solo criticar esto no sería suficiente “si no despertáramos también la conciencia y el pensamiento crítico” en toda la sociedad.

En su reflexión, León XIV incluyó una advertencia explícita contra la instrumentalización religiosa de la violencia. El Papa observó que es parte del panorama contemporáneo “arrastrar el lenguaje de la fe a las batallas políticas, bendecir el nacionalismo y justificar la violencia y la lucha armada en nombre de la religión”. En respuesta, instó a los creyentes a “refutar esto activamente, sobre todo con el testimonio de sus vidas”, porque “estas formas de blasfemia profanan el santo nombre de Dios”.

Por lo tanto, enfatizó que, junto a las acciones concretas por la paz, es cada vez más necesario cultivar “la oración, la espiritualidad y el diálogo ecuménico e interreligioso” como caminos auténticos hacia la paz y como lenguajes de encuentro entre tradiciones y culturas.

El Santo Padre también advirtió sobre el riesgo de tratar la paz como un “ideal lejano” y “desconectado de la experiencia concreta de las personas y de la vida política de las naciones”.

Cuando la paz se presenta como algo inalcanzable, señaló el Papa en el texto, “dejamos de escandalizarnos cuando se nos niega, o incluso cuando se hace la guerra en su nombre”.

Según el pontífice, existe un riesgo real de que esta lógica termine filtrándose tanto en la vida privada como en la pública, alimentando la percepción de que es casi “una falta” no estar suficientemente preparado para la guerra, “no reaccionar ante los ataques”, yendo incluso “mucho más allá del principio de legítima defensa”.

“No es casualidad que los repetidos llamamientos a aumentar el gasto militar, y las decisiones que se derivan, sean presentados por muchos líderes gubernamentales como una respuesta justificada a las amenazas externas”, lamentó León XIV.

De hecho, continuó, “el poder disuasorio del poder militar, especialmente la disuasión nuclear, se basa en la irracionalidad de las relaciones entre las naciones, construidas no sobre el derecho, la justicia y la confianza, sino sobre el miedo y la dominación por la fuerza”.

Ante este escenario, el Papa propuso una comprensión diferente de la paz que “quiere habitar dentro de nosotros” y tiene el “poder suave de iluminar y expandir nuestra comprensión; resiste y supera la violencia”.

‘La paz es un soplo de lo eterno’

“La paz es un soplo de lo eterno: mientras al mal le gritamos ‘Basta’, a la paz le susurramos ‘Para siempre’”, enfatizó el Papa.

La reflexión incluyó una crítica cultural del mundo moderno, al que llamó “realista” en sus narrativas pero “desprovisto de esperanza, ciego a la belleza de los demás”, y que olvida que “la gracia de Dios siempre está obrando en los corazones humanos, incluso en aquellos heridos por el pecado”.

A este respecto, el Papa recordó que el camino propuesto por Jesús ya era desconcertante incluso para sus propios discípulos: “Los Evangelios no ocultan el hecho de que lo que perturbaba a los discípulos era su respuesta no violenta”, un camino al que todos, empezando por Pedro, se opusieron, “sin embargo, el Maestro les pidió que siguieran este camino hasta el final. El camino de Jesús sigue causando inquietud y miedo”. 

El Santo Padre reconoció el desaliento experimentado por las personas de buena voluntad que “tienen corazones listos para la paz” y se sienten abrumadas por un sentimiento de “impotencia” ante el curso cada vez más incierto de los acontecimientos.

La Jornada Mundial de la Paz fue instituida por San Pablo VI, quien la propuso el 8 de diciembre de 1967, solemnidad de la Inmaculada Concepción. Se celebró por primera vez el 1 de enero de 1968, coincidiendo con la solemnidad de María, Madre de Dios, y desde entonces se ha convertido en una ocasión anual para que la Iglesia reflexione sobre los grandes desafíos de la convivencia humana.

Esta historia fue publicada originalmente por ACI Prensa, socio de noticias en español de CNA. Ha sido traducida y adaptada por CNA.

https://www.catholicnewsagency.com/news/268575/pope-leo-warns-against-the-destructive-spiral-of-autonomous-weapons-and-escalation



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