Historia cristiana: El Concilio de Trento completo: Sesión I




Esta entrada es la parte 26 de 27 de la serie El Concilio de Trento completo

Sesión 2: SOBRE LOS ASUNTOS QUE DEBEN OBSERVARSE DURANTE EL CONCILIO

Celebrada el séptimo día del mes de enero de 1546.

El sacrosanto y santo Sínodo de Trento, legítimamente reunido en el Espíritu Santo, bajo la presidencia de los mismos tres legados de la Sede Apostólica, reconociendo con el bienaventurado apóstol Santiago que toda dádiva excelente y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, quien a los que le piden sabiduría, la da a todos abundantemente y no reprocha; y sabiendo además que el temor del Señor es el principio de la sabiduría, ha ordenado y decretado que todos y cada uno de los fieles de Cristo, reunidos en la ciudad de Trento, sean exhortados, como por la presente se les exhorta, a enmendarse de sus males y pecados cometidos hasta ahora, y a caminar en adelante en el temor del Señor; a no cumplir los deseos de la carne; a ser constantes en la oración; a confesarse con más frecuencia; a recibir el sacramento de la Eucaristía; a visitar las iglesias; a cumplir, en fin, en la medida en que cada uno pueda, los mandamientos del Señor; y, además, a orar diariamente en privado por la paz entre los príncipes cristianos y por la unidad de la Iglesia: y en cuanto a los obispos, y a todos los demás constituidos en el orden sacerdotal, que celebran juntos un concilio ecuménico en esta ciudad, que presten atención a aplicarse asiduamente a las alabanzas de Dios; a ofrecer víctimas, alabanzas y oraciones; a celebrar el sacrificio de la misa al menos cada domingo, día en que Dios hizo la luz, resucitó de entre los muertos y derramó el Espíritu Santo sobre los discípulos; haciendo, como el mismo Espíritu Santo ordena por el apóstol, súplicas, oraciones, intercesiones, acción de gracias, por nuestro santísimo señor el Papa, por el emperador, por los reyes y por los demás que están en puestos elevados, y por todos los hombres, para que podamos llevar una vida tranquila y pacífica, disfrutar de la paz y ver un aumento de la fe. Además, que todos los fieles reflexionen sobre las enseñanzas y decretos establecidos durante esta santa asamblea, ya que sirven para fortalecer su compromiso con el Señor y con los demás en la fe. El resumen de la sesión xx del concilio de trento debe guiarlos en su viaje espiritual, fomentando una renovada dedicación a los sacramentos y a la vida comunitaria de la Iglesia. Que estos esfuerzos culminen en una existencia armoniosa entre todos los cristianos, unificados en propósito y creencia. A la luz de estas exhortaciones, se recuerda a los fieles la importancia del culto comunitario y los sacramentos como medios vitales de gracia. El visión general de la sesión del concilio de trento enfatiza la necesidad de que los obispos guíen a sus rebaños con diligencia, fomentando un espíritu de unidad y devoción entre todos. Unámonos en nuestros esfuerzos para fortalecer nuestra fe y defender las enseñanzas de la Iglesia durante estos tiempos cruciales. Que cada miembro de la Iglesia tome en serio los llamados a la renovación espiritual expuestos en el resumen del concilio de trento, comprometiéndose a una vida ejemplificada por los frutos del Espíritu Santo. A medida que nos involucramos más profundamente en nuestra fe y comunidad, también debemos estar atentos a compartir el mensaje del amor y la redención de Cristo con quienes nos rodean. Juntos, esforcémonos por encarnar las enseñanzas de la Iglesia y fomentar una unidad duradera que refleje nuestro compromiso con la verdad divina. Al reflexionar sobre las profundas enseñanzas de nuestra fe, se vuelve esencial sumergirnos en el resumen del concilio de trento, que sirve como una luz guía para nuestra renovación espiritual. Al abrazar estas enseñanzas, fomentamos un sentido de responsabilidad no solo hacia nosotros mismos, sino también hacia nuestras comunidades, asegurando que encarnemos el amor y la gracia de Cristo en cada aspecto de nuestras vidas. Juntos, esforcémonos por construir una Iglesia que irradie fe, esperanza y caridad, atrayendo a otros más cerca de la verdad del Evangelio. Mientras seguimos este camino de renovación espiritual, estamos llamados a participar activamente en las enseñanzas que se encuentran en el concilio de trento sesión xxiv, que enfatiza la colaboración entre los fieles y sus líderes en el fortalecimiento de la Iglesia. Al fomentar líneas abiertas de comunicación y apoyo mutuo, podemos cultivar un entorno donde la fe florezca y el amor abunde. Comprometámonos al aprendizaje y crecimiento continuos, asegurando que nuestras acciones reflejen el poder transformador del mensaje de Cristo.

Además, exhorta a que ayunen al menos todos los viernes, en memoria de la pasión del Señor, y den limosna a los pobres: además, todos los jueves se celebrará, en la iglesia catedral, la misa del Espíritu Santo, con las letanías y otras oraciones designadas para este fin; y el mismo día se dirán, en las otras iglesias, al menos las letanías y oraciones; y durante el tiempo en que se realicen los servicios sagrados, que no haya conversaciones ni charlas, sino que con la boca y la mente se asocien con el celebrante. Y puesto que conviene que los obispos sean irreprochables, sobrios, castos, que gobiernen bien su propia casa, (el Concilio) exhorta también a que, sobre todo, cada uno observe sobriedad en la mesa y moderación en la dieta; además, que, dado que a menudo suelen surgir conversaciones ociosas allí, se introduzca la lectura de las Sagradas Escrituras, incluso en las mesas de los obispos; y que cada uno enseñe y encargue a sus sirvientes que no sean pendencieros, dados al vino, inmodestos, codiciosos, orgullosos, blasfemos y amantes de los placeres; en fin, que eviten el vicio y sigan la virtud, y en el vestir, el comportamiento y en todas sus acciones muestren modestia, como conviene a los siervos de los siervos de Dios.

Además, dado que es el principal cuidado, solicitud e intención de este sacrosanto concilio que, disipada la oscuridad de las herejías que durante tantos años ha cubierto la tierra, la luz, el brillo y la pureza de la verdad católica puedan, con la asistencia de Jesucristo, que es la verdadera luz, resplandecer; y que aquellas cosas que necesitan reforma sean reformadas; dicho Sínodo exhorta a todos los católicos aquí reunidos, y por reunir, y especialmente a aquellos expertos en letras sagradas, a que mediante la meditación asidua ponderen diligentemente dentro de sí mismos, por qué caminos y medios la intención del Sínodo puede llevarse a cabo de la mejor manera y obtener el efecto deseado; que, de la manera más pronta y prudente, las cosas que deben ser condenadas, sean condenadas; y las que deben ser aprobadas, sean aprobadas; para que así, en todo el mundo, todos puedan, con una sola boca y con la misma confesión de fe, glorificar a Dios y al Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Y al expresar sus sentimientos, cuando los sacerdotes del Señor están sentados juntos en el lugar de bendición, nadie —de acuerdo con el estatuto del concilio de Toledo— debe ser bullicioso con gritos inmoderados, ni causar disturbios con tumultos; nadie debe ser contencioso con disputas falsas, vanas u obstinadas; sino que todo lo que se diga sea templado por la expresión más suave de las palabras habladas, para que ni los oyentes se ofendan, ni la rectitud de un juicio correcto se vea deformada por una mente perturbada.

Además, este sacrosanto Sínodo ha ordenado y decretado que, si sucediera que algunos no se sientan en sus lugares debidos, y (así) expresan sus sentimientos, incluso bajo la palabra Placet, (Nos place,) están presentes en las Congregaciones, y participan en cualquier otro acto durante el concilio, nadie se verá perjudicado por ello, nadie adquirirá un nuevo derecho.

INDICCIÓN DE LA PRÓXIMA SESIÓN

Después de esto, la siguiente Sesión fue convocada para el jueves, cuatro de febrero siguiente.



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